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Consuelo luce su placa de reconocimiento junto a sus seres queridos. S. DORADO
Consuelo, 96 años de vida con un negocio a cuestas

Consuelo, 96 años de vida con un negocio a cuestas

Esta vecina de La Fuente de San Esteban recibió un homenaje en el Ayuntamiento por ser un ejemplo de mujer trabajadora y abnegada

S. Dorado

La Fuente de San Esteban

Jueves, 14 de marzo 2024, 09:57

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Aunque ser una mujer trabajadora parece la tónica habitual de los tiempos modernos, la dedicación y el sacrificio han sido, aunque sin tanto reconocimiento, los rasgos más asociados a la mujer en el pasado. Consuelo Iglesias Sánchez, de 96 años y vecina de La Fuente de San Esteban, es un ejemplo de mujer trabajadora que al mismo tiempo ha sacado adelante a una numerosa prole, hasta el punto de que el Ayuntamiento la ha rendido un sentido homenaje.

«En otras ocasiones habían dado ramos a las personas mayores, por cumplir años. Yo creía que se trataba de eso, y resulta que no, que era un homenaje por ser una mujer trabajadora», confiesa. Natural de Peralejos de Abajo, han pasado ya 59 años desde que Consuelo se asentara en la Fuente de San Esteban y comenzara, junto a su marido, Manuel Cuadrado, la aventura de dirigir una pensión heredada de la que conserva gratos recuerdos, entre ellos, las amistades de los viajeros habituales que pasaban por ella.

Hasta los 85 años ha regentado Consuelo esta pensión contra viento y marea, y con ayuda de una de sus hijas desde que su marido falleciera. Con el tiempo, y a pesar de que presume de una lucidez excelente para su edad, una rotura de cadera la impidió continuar sus labores a los 85 años. Su hija se encarga ahora del negocio. «Llevo trabajando aquí desde hace 59 años, desde que llegué», recuerda.

«Recuerdo un viajante muy amable y muy majo, un señor mayor. Yo no sabía nada sobre cuidar de una pensión, y así empecé, aprendiendo poco a poco», explica. Conciliar el trabajo, el hogar y la familia ha sido complicado. «Cuando llegué aquí ya tenía cuatro hijos», matiza. Y es que Consuelo ha alternado sus labores y dedicación a la pensión con nada más y nada menos que un total de ocho hijos.

En el caso de Consuelo el pasado está bastante presente, no solo en un sentido figurado, y es que su vivienda se encuentra en la propia pensión. Desde 1992, año en el que falleció su marido, la pensión ha estado a su cargo, aunque siempre con una inestimable ayuda.

La familia se ha ido multiplicando con el paso del tiempo, aunque rodearse de muchos seres queridos tiene el precio de sufrir también grandes pérdidas. Las nuevas generaciones de nietos y bisnietos han ido paliando el dolor de sobrevivir a algunos de sus hijos, la «maldición» de toda madre longeva.

Con el tiempo, esa pensión testigo de toda una vida terminará por desaparecer, ya que en principio nadie continuará con el negocio familiar después de su hija, de 66 años de edad. «Nosotros hemos podido estudiar, nos dedicamos a la docencia, podemos tener una vida mejor», relata Óscar, su hijo, y nieto de Consuelo. «Ayudo todos los fines de semana que vengo, echamos una mano en todo lo que podemos». Resulta inevitable para todos ellos que les invada la nostalgia al pensar que el legado se desvanecerá.

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