05 octubre 2022
  • Hola

Y ahora... la espada

11 ago 2022 / 03:00 H.

    Tras la corbata viene la espada. Mientras España se desmorona y camina cantando hacia la ruina económica, moral y social, los enemigos del bienestar y del progreso, que son muchos y creciendo, no pierden el tiempo en horadar el Estado, abofeteando al rey, a la Corona, a la Jefatura del Estado, imbéciles, la Jefatura del Estado.

    Me pregunto qué tiene que pasar para que de una santa vez digamos “se acabó”, me preguntó que tiene que pasar para que de una santa vez las instituciones presuntamente democráticas pongan freno al odio y al golpe de estado permanentes.

    Que todo un diputado, con lo que ello debería representar al menos en cuanto a respeto y educación, se permita decir públicamente y con impunidad absoluta que el Rey es un facha y que necesita guillotina, me parece gravísimo, terrorismo financiado por nosotros, los votantes, el no va más de la insensatez.

    Y eso es lo que ha dicho un tal Honrubia, diputado de esa hez política que es “Podemos”, la misma que llegó desde la Puerta del Sol para destruir y para trincar engañando a tanto tonto como anda suelto con complejo mitad “hippie”, mitad Lenin.

    Hasta aquí nos ha conducido la confusión, la intolerancia y esa verdadera trituradora social que son las redes sociales, en las que cualquier imbécil opina con la bendición de una audiencia de papanatas, ya acostumbrada al “vale todo” por bestia que sea, aceptado incluso como ya se acepta al terrorista como parte legítima del juego democrático.

    Y toda la nueva polvareda porque Felipe VI no se levantó al paso de una espada que nada representa, una polémica creada en España por los de siempre: los españoles enemigos de España, una jauría de fracasados y resentidos que sólo ve en la destrucción la salida, la depuración a través de un genocidio cultural. China, aquí.

    No sé qué tiene que ocurrir para que se reconduzca el peligrosísimo momento de autodestrucción que estamos viviendo, hacia otra sociedad más armada democráticamente, más justa y sobre todo más cabal.

    No es alarmismo, pues está en la calle, en las televisiones, en las redes, el equilibrio social se nos ha ido de las manos en busca de una España peor, más pobre, más enfrentada.

    Socialmente hemos retrocedido cuarenta años y por eso estamos en cosas como la corbata y la espada.

    Estamos en el ruido. Puro ruido para no escuchar a quien tenga algo inteligente que decir.

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