06 agosto 2020
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¿Volverá a crecer la hierba?

13 may 2020 / 03:00 H.
Alberto Estella
El farol

Nunca llueve a gusto de todos, pero lo de ahora gusta a casi todos. Los ciudadanos porque lava el aire contaminado, las partículas en suspensión van a las alcantarillas, los alérgicos se libran de polen, y según chinos y meteorólogos , la humedad diezmará los Covid-19. ¿Y las buenas gentes del campo?. La dehesa es un escándalo. En mi larga vida es el primer año que los charros no protestan (salvo los precios). Un veterano ganadero, no ha visto nunca tan gozalonas sus hectáreas, la hierba hasta la barriga de las reses. Lo explica porque el último otoño trajo agua, el invierno fue blandito, y esta primavera llegó precoz y abundante. ¿Lo mejor de esta inusual abundancia? Que quedará mucho pasto seco sin consumir, y cuando llegue el otoño - por aquí decimos el tardío -, retoñará con fuerza. Pero, ay, la famosa vaca ciega de Sissi y Toto ya no los lamberá, porque ha muerto.

En Salamanca, el tempero, la lluvia, y el confinamiento, han hecho crecer desmesuradamente la vegetación no solo de los parques, sino esa expósita, bravía, indómita, que crece obstinada entre losetas mal ripiadas, en las junturas de los adoquines de granito, entre teja y teja, y en alguna grieta de los paredones. Como saben, el Corrillo, que hoy contempla en bronce “Adares”, se llamó históricamente “De la hierba”, porque era el límite entre los territorios de los belicosos Bandos. Nadie osaba traspasar, ni menos hollar, tal frontera. Eso facilitaba el crecimiento de la yerba, formando supongo una estórdiga de pastizal urbano. Siempre me recordó la copla de la Piquer, “Cinco farolas”, las que separaban las casas de los amantes. En la transitada veredita no crecía la hierba, hasta que el cabrito del novio se casa con otra, se apagan las cinco farolas para no ver llorar a la repudiada, y, hala, “la veredita verde cuajá de hierba”.

Atila presumía que donde pisaba su caballo, Othar, no volvía a crecer la hierba. Para Unamuno lo que asoló España fue la violencia fratricida de ”los hunos y los hotros”. Pedro Sánchez, es hoy el Atila de Tetuán, el huno azote de España. El Presidente no es un caballero, recuerda mas bien al caballo. Tras él, ¿volverá a crecer la hierba en España?.