30 marzo 2020
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Vayáse, por favor

25 mar 2020 / 03:00 H.
Marian Vicente
Desde la tribuna

Yo ya me he hartado de darle una tregua a este Gobierno. Estoy cansada de escuchar que ahora hay que ir todos de la mano, todos juntos y que ya habrá tiempo de hacer oposición, vamos de pasar factura al desastre gubernamental y de pedir responsabilidades.

Me voy a saltar a la torera esa frase lapidaria que pronunció el pasado fin de semana a modo de súplica el presidente: “La unión es ahora nuestra mejor arma contra el virus y contra sus consecuencias. Ayudémonos todos y todas. Unidos y sólo unidos, lo venceremos”.

Hay que tener poca vergüenza para pedir que desaparezca ahora la labor de la oposición. Fue usted el que montó un descomunal follón cuando la crisis del ébola, en la que afortunadamente solo hubo una persona contagiada en España y salió adelante. Hay que tener mucha desfachatez para pedirle ahora a la oposición apoyo -por supuesto todos pedimos ese respaldo porque España y los españoles lo necesitamos- cuando usted no quiso escuchar las voces que le pedían que parara las múltiples manifestaciones feministas del pasado 8 de marzo -le recuerdo que la situación ya estaba tan mal, que al día siguiente, el lunes, Madrid ya tuvo que decretar el cierre de escuelas, colegios y universidades-.

Usted siguió con su Gobierno de publicidad y propaganda, al estilo de las repúblicas bananeras -todo se pega, también lo penoso de la casta podemita- como si aquí no pasara nada.

Ni siquiera se adoptaron medidas para controlar a los pasajeros que venían de Italia, donde la pandemia ya había empezado a hacer estragos.

No reaccionó hasta que todas las comunidades habían empezado a tomar medidas por su cuenta, dentro de sus posibilidades y competencias, algunas bastante erróneas como se ha podido comprobar, como cerrar los centros educativos de la capital de España y no restringir al máximo la movilidad, una competencia propia del Gobierno central y que imprudentemente no adoptó hasta que el virus estaba demasiado propagado, incluso dentro de muchas residencias de ancianos de provincias y pueblos de España, la población más vulnerable y con quien más se está ensañando este maldito COVID-19.

Hace poco más de diez días, el Gobierno declaró el estado de alarma, nos confinó en casa, centralizó en un mando único la sanidad española y centralizó las compras. Sin embargo, lo que parecía una buena decisión, ha sido un auténtico desastre. Basta dar un dato: el 12% de los infectados en España son personal sanitario, frente al 8% de Italia y el 4% de China. ¿A qué obedece?, pues, según los expertos, a la falta de material de protección de quienes están en primera línea. Un desastre, siendo benévola, para el que Sánchez y su ideólogo de cabecera, Iván Redondo, solo tienen una frase: “En los próximos días”.

Por todo esto y por mucho más, el Gobierno, salvo un par de ministros salvables por el momento, debe marcharse antes de que la situación se convierta en irreversible. Sánchez tiene que reconocer su ignominiosa incapacidad por el bien de España y de los ciudadanos y dejar a un grupo de expertos, incluidos presidentes autonómicos, que gestionen esta crisis sanitaria, social y económica sin precedentes.

No hay un español de bien al que no le hayan irritado los dos mítines que soltó el fin de semana para decir auténticas gilipolleces, para meternos el ombligo para dentro y para decirnos, como llevan diciendo desde Moncloa desde hace quince días, que llegará material en los próximos días.

Otra de sus frases lapidarias es para advertirnos que lo peor todavía está por llegar. ¿Usted cree que con advertirnos: “Quedan días muy duros” ya ha cumplido con su trabajo como presidente del Gobierno?

Pero usted, señor Sánchez, ¿no se da cuenta de su lamentable incapacidad?, Si se ha dado cuenta de que la situación le ha sobrepasado, váyase por favor para no seguir perjudicándonos. Pero si aún está pensando en su propio beneficio, es usted un auténtico inmoral y también debe irse para su casa.