15 agosto 2020
  • Hola

Tudanca en la encrucijada

10 jun 2020 / 03:00 H.
Marian Vicente
Desde la tribuna

El líder del PSOE en Castilla y León, Luis Tudanca, se debate entre sobrevivir en Castilla y León en tiempos de pandemia o sobrevivir en el “Sanchismo” mortecino con olor a pompas fúnebres. Tudanca está poniendo excusas del mal pagador para zafarse de firmar un pacto de reconstrucción que beneficiaría fundamentalmente a la coalición de Gobierno PP-Cs y especialmente al presidente Alfonso Fernández Mañueco.

El secretario socialista aspiraba a presionar a Mañueco -pobre incauto- para que el PP de Casado firmara con Pedro los pactos de La Moncloa. Pero ni Casado tiene a Mañueco entre sus consejeros áulicos -para eso ya está el lanzador olímpico de “pipos de aceituna” y la lideresa madrileña-, ni sería posible el entendimiento después del acuerdo entre Sánchez y los amigos de los terroristas de Eta. El día que Andriana Lastra, brazo armado y desbocado del “Sanchismo”, acordó con Bildu la derogación de la Reforma Laboral se rompió toda posibilidad de acuerdo.

Tudanca es el más “sanchista” de los “sanchistas”, solo superado por el alcalde de Valladolid que es el “hooligan” número uno de Pedro Sánchez. Pero en estos momentos ser palmero del presidente no le reportará un voto más. En esta Comunidad se han terminado prácticamente las expectativas, si es que las había, de una moción de censura contra Alfonso Fernández Mañueco. Las posibilidades se han reducido casi a cero, salvo hecatombe en las filas populares o que Inés Arrimadas pierda el norte por alcanzar el falso centro con la equidistancia entre el PSOE y el PP.

Los socialistas no dejaron de galantear al vicepresidente Igea. Incluso con el cambio de rumbo de Inés Arrimadas y el inexplicable acercamiento al PSOE albergaron mayores esperanzas de una moción de censura en aquellas comunidades gobernadas por una coalición PP-Cs. En Madrid la amenaza no se ha desvanecido por mucho que ambos partidos se empeñen en desmentirlo. El protagonismo desmedido tanto de Isabel Díaz Ayuso como de Ignacio Aguado hace imposible el entendimiento, mientras el socialista Ángel Gabilondo sigue al acecho sin perder la oportunidad de acercar posturas y darle al inmaduro vicepresidente madrileño la oportunidad de fomentar su egolatría desmedida.

En Castilla y León, sin embargo, la operación Germán Barrios ha dado al traste con toda esperanza socialista de romper el pacto de Gobierno, a no ser que hubiera un cataclismo.

Igea ha perdido el liderazgo del grupo parlamentario, aunque haya ganado la Consejería de Empleo. Ya solo contaba con otros dos votos dentro del Parlamento, pero muy preciados, porque eran justo los que necesitaba, junto al suyo, Luis Tudanca para desbancar a Alfonso Fernández Mañueco de la Presidencia de la Junta. Pero la incompresible renuncia al escaño de su fiel Carlota Amigo para ser consejera de Empleo y el obligatorio abandono de Juan Pablo Izquierdo para ocupar una dirección general en la misma Consejería, han dejado al vicepresidente sin respaldos en el hemiciclo por si tuviera, algo harto improbable, la tentación de romper el acuerdo firmado hace un año.

El grupo de doce “naranjas” han quedado dominado por Luis Fuentes, David Castaño y Miguel Ángel González. Sí, por muy increíble que parezca el procurador Luis Fuentes, además de presidir las Cortes de Castilla y León, se ha convertido en el “barón” naranja de Castilla y León.

En los partidos se ve con mejores ojos la facilidad de doblar la rodilla, que la de tener un par de neuronas que funcionen, porque la capacidad estratégica de Luis Fuentes no le da para meterle un gol a Francisco Igea. Creo más bien que el vicepresidente se lo ha dejado meter porque, como ha dicho en más de una ocasión, dará por concluida su etapa en la política cuando concluya la actual legislatura y en estos momentos le interesa más dominar la Consejería de Empleo que un Grupo Parlamentario que no es el suyo. Como tampoco creo que sea cierta su intención de romper con Mañueco para echarse en brazos de Tudanca. Quien sí tenía verdadero interés en fomentar el bulo de la moción de censura era el PSOE.