30 enero 2023
  • Hola

Tirón de orejas

23 ene 2023 / 03:00 H.

    Con todo el cariño y desde el debido respeto, no puedo por menos que autoinfligirme y compartir un tirón de orejas con toda la sociedad salmantina, extensible a todos los ámbitos e instituciones sin dejar a nadie atrás. Creo que de una u otra manera todos hemos recibido antes o después, directa o indirectamente, el beneficio del buen hacer de estas almas de Dios. Ciento cincuenta años no son nada comparados con la vida eterna, pero dan mucho de sí cuando se viven con intensidad y pensando en los demás, especialmente los más desfavorecidos. Si los necesitados son a mayores ancianos desvalidos, despojados de lo mínimo para poder vivir con dignidad, entonces estamos moviéndonos a otro nivel. Aunque han pasado unos días, a mi aún no se me ha pasado el sentimiento agridulce de una celebración, para mí, escasa de asistencia, que no de sentimiento. Seguramente me dirán que no se publicitó lo suficiente o que era mala hora, a las 12 mucha gente trabaja, bla, bla, bla. Explicaciones se pueden dar muchas pero creo que las Hermanitas de los Pobres, y las personas acogidas por ellas, se merecen todo el cariño, respeto y agradecimiento por parte de todos. Tal vez sea el reflejo de una sociedad cada vez más egoísta, insensible y con pocas ganas de complicarse la vida por los demás. Tal vez sea el reflejo de esa sociedad donde triunfa el “no pienses, sonríe”, donde todo tiene que ser de color de rosa, donde las teorías integradoras poco se hacen realidad en el verdadero encuentro entre los seres humanos. Si hace 150 años, cuando aquel grupo de avezadas, entusiasmadas, ilusionadas y alocadas monjas, pero sobre todo mujeres de fe y con alma universal, llegaron a Salamanca, no hubieran tenido el corazón abierto igual que su mente, poco tendría que hacer aquel anciano “sucio y devorado por los piojos”, Pedro José, cuando llegó a la casa de las hermanitas en la calle Padilleros justo el día de Navidad, “no olviden nunca que el Pobre es Nuestro Señor” decía su fundadora. Poco tendrían que hacer todos los innumerables ancianos y ancianas que a lo largo de los años pasaron, pasan y pasarán si las hermanas y todos los que compartamos su presencia, en el espacio y en el tiempo, no arrimamos el hombro. La presencia de 9 sacerdotes, un grupo no muy numeroso de laicos y, como única representación institucional, doña Encarnación Pérez subdelegada del Gobierno, acompañados de nuestro obispo José Luis Retana en la celebración de la Eucaristía de acción de gracias en la Catedral, quizá no sean un indicador real del verdadero cariño y reconocimiento hacia la labor desempeñada día tras día por las Hermanitas de los Pobres. Mi escasa memoria me permite recordar tardes de toros en La Glorieta, donde la asistencia, a Dios gracias, era mucho mayor. En fin, Salamanca es solidaria y lo ha sido siempre, un despiste lo tiene cualquiera pero que no se repita. Es necesario arroparnos mutuamente, motivarnos para afrontar las dificultades y continuar derrochando solidaridad a raudales, nos va la vida en ello.

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