12 agosto 2020
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Silvia Clemente ya está en Ciudadanos

25 feb 2019 / 08:04 H.
Marian Vicente
Desde la tribuna

Anoche culminó la alta traición de Silvia Clemente al que ha sido su partido durante más de 20 años, el PP. Ahora cobra sentido la distancia que ella verbalizó en la convocatoria de prensa que dio el jueves. Las Cortes o cualquier puesto que pudiera tener la próxima legislatura era demasiado poco para ella. Para conseguir sus aspiraciones le hacía sombra Alfonso Fernández Mañueco, presidente regional del PP y candidato a la Junta de Castilla y León. Intentó laminarlo desde dentro y al no conseguirlo, lo va a intentar desde Ciudadanos, porque es inimaginable que Clemente pueda pactar con Mañueco después de las elecciones del 26 de mayo. Antes le presta los votos al PSOE que al PP. Es decir, que su objetivo ahora es cargarse a Mañueco desde Ciudadanos.

Ayer, también de una forma repentina y ante el hecho cierto de que Rivera la impusiera con su dedazo, el diputado vallisoletano Francisco Igea anunció que concurriría a las primarias para presidir la Junta de Castilla y León. Yo le auguro poco éxito, porque si Clemente ha dado el paso, el alumno aventajado de Pablo Iglesias y urdidor de la operación, Pablo Yáñez, ya tiene contados hasta los votos de los militantes de Ciudadanos, aunque éstos no voten hasta los días 8 y 9 de marzo. De momento, el sumiso Luis Fuentes está con Silvia y no apoyará a su compañero de partido Igea. ¿A él que le importa que le haya llamado incapaz durante cuatro años, si Villegas le ha garantizado el sueldo otros cuatro años?

La última vez que Silvia Clemente tuvo relación con el que ha sido su partido, el PP, fue en la convención nacional, celebrada a mediados de enero en Madrid. La vieron en una acalorada discusión con un miembro de la dirección nacional. Ella ya había intentado ningunear a sus compañeros de Castilla y León y se había dirigido a Génova en busca de acomodo y con el propósito de intervenir en las listas. A juzgar por el resultado se puede presumir que sus contactos no dieron fruto. Dentro de la nueva dirección nacional también ha cosechado “íntimos enemigos” como la exministra de Agricultura, Isabel García Tejerina.

Después de la convención de rearme ideológico del PP de Casado, todos los síntomas indicaban que Silvia Clemente se había quedado sola. No por ser un verso suelto dentro del PP, sino porque no había conseguido colmar sus aspiraciones políticas. Y hoy, después del espectáculo que dio el jueves en las Cortes, se entienden mejor algunas de las actuaciones y movimientos de las últimas semanas.

Desde mediados de enero ha dado “plantones” en todos los actos de Pablo Casado y Alfonso Fernández Mañueco en Castilla y León. La primera semana de febrero viajó el presidente nacional del partido a Segovia, la tierra de Clemente, para arropar al candidato a la Alcaldía y ella se excusó porque tenía un acto institucional.

Nadie la vio el pasado lunes en la junta directiva que convocó Casado tras anunciar Sánchez que las elecciones generales se celebran el 28 de abril. Tampoco había asistido la semana anterior al comité ejecutivo regional que presidió Alfonso Fernández Mañueco. Estas ausencias desvelan ahora que ya estaba preparando su abrupta salida y su entrada en el partido naranja, que por lo que se ve no tiene escrúpulos en recoger todo lo que no quieren otros partidos.

El pasado día 7 de este mes, miembros del PP hicieron llegar a la dirección regional que Clemente había dado una rueda de prensa en Segovia y se había metido con las diputaciones provinciales, acusándolas de no querer invertir en cultura. Las nueve se habían negado a aportar 12.000 euros para que la Fundación Villalar que presidía ella repartiera becas para los artistas de la Comunidad. Las declaraciones enfadaron a los presidentes de las instituciones provinciales porque a lo que se negaban era a que manejara ella los fondos. Ahora interpretan que ya estaba allanando su camino para mantener la coherencia con el mensaje de Ciudadanos que está en contra de las diputaciones provinciales.

El pasado jueves cuando convocó a los medios de prisa y corriendo para una intrigante rueda de prensa en menos de una hora en el salón de recepciones de las Cortes, nadie se esperaba el “bombazo”, aunque para entonces la famosa foto de Clemente y del urdidor naranja de la operación Pablo Yáñez ya había circulado como la pólvora –el robado más falso desde el desnudo de Lola Flores, que dijo ayer el diputado naranja Francisco Igea-.Si yo fuera Albert Rivera estaría temblando, porque si consigue cargarse a Mañueco, su aspiración será ser la candidata al Gobierno por Ciudadanos.