04 octubre 2022
  • Hola

Se veía venir

08 ago 2022 / 03:00 H.

    Hace ya unos cuantos años que este cura le decía eso a uno de sus formadores, allá por tierras gallegas, concretamente en la bella ciudad de Tui. Lo hacía en referencia a un compañero de seminario que tras múltiples y variadas circunstancias acabó de muy malas maneras. Aquel formador me cuestionó de manera muy vehemente que si lo veía venir por qué no había hecho algo. Desde entonces hasta hoy, cuando lo veo venir no me callo e intento hacer algo, “es mejor una vez colorado que ciento amarillo”, esto último ya lo aprendí aquí en Salamanca. Además, quedarse de brazos cruzados puede ser muy cómodo pero poco efectivo. Desgraciadamente esta actitud se hace cada vez más presente en nuestra sociedad, salvo en casos muy puntuales y ante hechos muy concretos. Me da igual mirar a lo lejos, a las situaciones que ponen al mundo en tensión o mirar cerca en la proximidad del día a día, donde las relaciones con familiares, vecinos o amigos generan otro tipo de tensiones pero al fin y al cabo, desagradables. Muchas veces no hace falta ser adivinos para ver venir las cosas (salvo el AVE, que ni está ni se le espera y sólo Dios sabe si algún día llegará). Lo que sí hace falta es la sensibilidad para tomar conciencia y la valentía para reaccionar de forma adecuada, no dando la callada por respuesta o mirando hacia otro lado. Claro está que en este momento hemos de reconocer que, muchas veces, nos pesan más las consecuencias que nos puede acarrear nuestra intervención, que la necesidad de intervenir. Quizá nos falte osadía y nos sobre cobardía. Ahora bien, “siempre es mejor prevenir que lamentar” y lástima es que sea mejor prevenir que educar, porque muchas veces, estoy convencido que si educáramos no necesitaríamos tanta prevención para muchas situaciones que acontecen en el día a día. Me da igual las broncas al volante que las borracheras de fin de semana, las faltas de respeto de todo tipo o el escaso compromiso con el entorno, el medio ambiente... No me dirán que no es muy triste y lamentable el miedo con el que muchos jóvenes salen a la calle con intención de divertirse a la par que el que aguantan sus padres, especialmente las madres, durante esas salidas. Llama la atención la necesidad de “repartir 10.000 tapavasos de silicona para evitar la sumisión química” durante las próximas fiestas. Me temo que serán pocos tapavasos aunque el intento me parece bueno, espero y deseo que, como dice la noticia, “hay más psicosis que sustancias”. En fin, es hora de adelantarnos a los acontecimientos en la medida de lo posible, es cierto que los incendios como la sequía se evitan en invierno. Sigamos disfrutando del verano, aunque sean casi tan escasos los cubitos de hielo como los curas. También se veía venir.

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