17 agosto 2022
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¡Sálvese quien pueda!

27 may 2022 / 03:00 H.

    PUEDEN faltar cereales? No es por ser alarmista, pero las últimas cifras sobre producción y consumo de granos, principalmente de trigo y maíz, en todo el mundo, que ha facilitado el Consejo Internacional de Cereales (CIC), son preocupantes. Sin ánimo de ser exhaustivo ahí van algunas: la producción total de trigo y cereales secundarios (sin arroz) fue, en la campaña de comercialización 2020/21, de 2.219 millones de toneladas, situándose por debajo del consumo que ascendió a 2.232 millones, con unas existencias al final de la misma de 603 millones de toneladas. En la 2021/22, la actual que está a punto de finalizar, se han recogido 2.291 millones de toneladas, se consumirán 2.286 millones y habrá unas existencias mundiales a 30 de junio de 607 millones. Finalmente, las previsiones para la campaña que va a comenzar indican que se recogerán 2.251 millones de toneladas (aunque habrá que estar muy atentos a lo que vaya sucediendo en Ucrania) frente a un consumo de 2.279 millones de toneladas, lo que arrojaría un saldo al final de la misma de 580 millones en existencias. Nuevamente el consumo estará muy por encima de la producción.

    Hasta ahí los datos, que hay que coger con pinzas. En el caso de la producción, porque todo va a depender de lo que suceda en Ucrania, por lo que la caída de la cosecha a nivel mundial puede ser aún mayor. Del lado del consumo puede que se rebajen también esas estimaciones, a la vista de los elevados precios que están alcanzando todos los cereales, lo que provocará sin duda que la demanda se retraiga. Pero, en cualquier caso, lo que refleja la tendencia es que hemos entrado en una época de escasez de cereales, mercancías que son básicas tanto en la alimentación humana como en la de los animales, con las consiguientes repercusiones en la producción de los distintos tipos de leche, las carnes y los huevos. Una de las causas de esta situación es la invasión de Ucrania por Rusia y lo que pasa en los puertos del Mar Negro. Pero también hay que contar con la sequía y las altas temperaturas en bastantes países.

    El resultado es que al grito de ¡sálvese quien pueda! algunos gobiernos, el de la India entre ellos, han decidido aplicar restricciones a sus exportaciones de granos para garantizar su abastecimiento interno, lo que está agravando la situación de tensión en el mercado mundial. Y, mientras tanto, en los Estados miembros de la UE no se utiliza todo el potencial productivo de sus tierras. Cada vez son más las voces, la última la del ministro de Agricultura de Alemania, miembro de los verdes, que piden a la Comisión Europea que se flexibilicen las normas para el año que viene y se pueda sembrar más. Algo que parece de sentido común. Sin embargo, hay quien se empeña en no ver la gravedad de la situación. Se olvidan de que ¡con las cosas de comer no se juega!

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