16 agosto 2019
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¿Quo vadis, España?

06 jul 2019 / 03:00 H.
Alberto Estella
El farol

Sí, sí, “La alegría de la huerta”. Pero qué contentos deben estar los murcianos, los mismos que cantan en “La Parranda” el “¡Murcia, qué hermosa eres!”, sin gobierno, sin acuerdos, sin sus calzones y sin vergüenza. De paso, los de la Comunidad de Madrid, visto lo visto, poniendo sus barbas a remojar, porque pueden escenificar muy pronto otro sainete, privando a los madrileños de lo que mayoritariamente votaron (centro derecha). ¡Qué crónica hubiera hecho el maestro Campmany del espectáculo ofrecido por los políticos en su tierra!, en la huerta del Segura. Hoy más de uno recordará el histórico rechazo de las Ordenanzas de Carlos III a tener en sus Ejércitos a “murcianos y gentes de mal vivir”, que no era justo, pero en ocasiones como esta parece acertado. Suspenso todos, especialmente los de Vox y Ciudadanos, que debían irse inmediatamente al rincón de pensar, pero con las orejas de burro puestas. Aunque habrá quien sugiera que los metan mañana en el encierro de Pamplona y sientan cerca los cuernos.

En la Comunidad de Murcia se cruzaron los insultos, a calzón (léase zaragüelles) quitado, y pusieron en escena una ópera bufa. ¿Qué mas da si había o no acuerdo previo? Uno empezó en la abogacía cuando se respetaban las conversaciones entre compañeros e imperaba “al buey por el asta y al hombre por la palabra”, y estrecharse las manos. Pero al jubilarse ya tuvo que soportar a más de un “matriculado” en el Colegio —no es lo mismo que “abogado”—, que le negó lo convenido y ¡su firma! Ese juego sucio lo practican habitualmente los que pululan sin escrúpulos por la vida pública.

Supongo que aún nos quedan por ver muchos espectáculos como el murciano, mientras se acaban de constituir las corporaciones, se reparte el poder, los cargos y las retribuciones; se hacen ajustes de cuentas, y se olvida el sentido del voto de los consternados electores, que miran perplejos cómo su papeleta es usada de forma fraudulenta, para favorecer una opción distinta. ¿Pero cómo no va a ser tan alta la abstención, los cabreos ciudadanos y el desprestigio de los políticos? No puede extrañarnos que en la última encuesta o barómetro del CIS del cocinero Tezanos —que en ese plato se supone que no guisa—, los políticos son ya, tras el paro (62,5%), el segundo problema (32,1%), cuatro puntos más que hace un mes, y el porcentaje más alto de la serie histórica. Obvio. Incluso hay quien sostiene que en realidad ya es el primer problema. Baste la calificación de los ciudadanos, que suspenden ¡a todos!, le pegan un bajonazo a Pablo Iglesias (que cae en barrena), e inexplicablemente Pedro Sánchez con una nota de 4,8 casi aprueba (¡), a pesar de sus mentiras, plagios, chulería, gastos y pactos inconfesables con... ¿repetimos?, bilduetarras, separatistas...

De los desencuentros y la bronca entre repúblicos no se libra nadie, porque en el tripartito de centro-derecha (PP, Ciudadanos, VOX) no se avienen, salvo milagrosamente en Andalucía, por cierto con buen resultado y perspectivas; y en Badajoz. Pero el otro tripartito del PSOE-Podemos-Izquierda Unida, tampoco, de momento. Laboriosos pero fructíferos los acuerdos alcanzados en Castilla y León y en el Ayuntamiento de Salamanca, que tienen al vallisoletano Tudanca y al salmantino Mateos, respectivamente, en un sinvivir, compuestos y sin novia, con declaraciones llenas de bilis, de malos perdedores (José Luis, que tú eras buen chico...).

Pero aquí también hay un ejemplo notorio del clásico “pocos y mal avenidos”. Cuatro colectivos (Izquierda Unida, Equo, Podemos y Ganemos Salamanca) acudieron unidos a las elecciones municipales, con una candidatura literalmente “única, sólida, con el objetivo de gobernar la ciudad”. Pero no se sabe si eran un batiburrillo de ambiciones y personalismos, la casa de tócame Roque, el coño de la Bernarda, o la Posada del peine, el caso es que no solo no van a gobernar, sino que la unidad ha saltado hecha pedazos —léase el comunicado de Izquierda Unida—; lo sólido se ha vuelto gaseoso; y solamente lograron dos concejales, ¡que no se entienden entre ellas!, ego sum Carmen, ego sum Virginia. Hasta tal punto que han renunciado ya a hacer “grupo municipal” con sus dos miserables egos, y serán el “grupo mixto”. Menuda mixtura, de la que nadie espere que emane precisamente el aroma de mixtura de la flor de la canela de Chabuca Grande. Anticipo más bien ventosidades... por supuesto políticas.

Hace unos días fui interpelado por un grupo de chicos de medio mundo reunidos en el campo charro (EEUU, Méjico, Chile, India, Alemania, Bélgica, Rusia...). ¿Dónde va España?, me preguntaron. Así, al carajo, les respondí a ellos y reproduzco con dolor aquí. Señor ¡que vuelva el bipartidismo!