05 diciembre 2019
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“Para amarte, golondrina”. O halcón

06 nov 2019 / 03:00 H.
Alberto Estella
El farol

Lo canta Farina en “Mi Salamanca”: “Ruiseñor para cantarte,/ para amarte, golondrina”. La diferencia es que el ruiseñor no emigra, y él, como tantos con raíces charras, tuvo que hacerse golondrina, salir del barrio chino, del apoyo de Sandalio “Limoneros”, y unirse a la diáspora buscando triunfar. Viene a comento porque veo en primera de LA GACETA planear otro pájaro, protagonista de “El vuelo del halcón”, que dejó de vender pieles de conejo en Villanueva del Conde, emigró a Suiza... Resumiendo, Juan José Hidalgo, Pepe “Halcón”, ha vendido a Iberia, en una cifra de mareo, “Air Europa”, la compañía que logró sudando, a base de talento y valentía serranas. ¡Boina!, Pepe.

Sigo con mi periódico y en las páginas LGVida, me topo con Belén Cuesta. La agencia Efe dice “la sevillana”, “la actriz malagueña”... ¡Qué coño!, y ¿por qué no la salmantina? Aunque sea hermana del “Malaco” (malagueño), al que he visto salir de Nazareno de San Julián, ambos son hijos de Andrés y nietos de Andrés Cuesta, químico, empresario, agricultor, Presidente del Casino, nazareno... Belén, dos veces nominada al Goya, es la protagonista de “La trinchera infinita”, que se acaba de estrenar. Borda el papel de la esposa de un “topo” republicano. Por tanto, se le podrá cantar Malagueña de Aceves Mejía, “que bonitos ojos tienes”, pero también podría dedicarle la tuna “yo no se que poder tienen los ojazos de mi charra...”.

Leo la estupenda entrevista de Marian Vicente al cabeza de lista de VOX para el Congreso, Víctor Guido González Coello de Portugal. Afirma que “Salamanca es la tierra de mis padres, o sea, que tengo un 75% de sangre salmantina”. ¿Otro emigrante? Una diferencia: sus padres, y su abuelo paterno, de Puerto de Béjar, fueron grandes empresarios. Su abuela materna está vinculada a Ciudad Rodrigo. Está judicialmente inhabilitado para administrar empresas, pero imitando al don Guido machadiano, pretende casarse con una ricachona, el cuarto escaño.

Formaremos parte de la España vacía, o vaciada —a lo que me resisto—, pero nuestras raíces son irrompibles. Exportamos talento, y quienes triunfan no suelen olvidar Salamanca. Su ingenio brota en cualquier grado de cada estirpe. Y este viejo ruiseñor, que conoce usualmente cuatro generaciones de muchas familias charras, relata encantado sus merecimientos.