14 diciembre 2019
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Open Arms

20 ago 2019 / 03:00 H.

Es que esto de darle cobertura a las mafias no puede ser”, dicen unos con convicción, mientras otros señalan, como si hablaran de la subida del pan: “Hasta que no dejemos de recibir inmigrantes, este asunto seguirá siendo un problema”. Y otros más: “Si no hubiera tanto barco de ONGs, igual no veríamos tantos inmigrantes”. Eso es lo que nos gustaría: no ver. Lo que no se ve no existe. Ya lo decía Kant. Pero por desgracia para nuestras conciencias, ahora se ve todo minuto a minuto. Incluso la cara de esos inmigrantes, migrantes, o como se les quiera llamar, que por más que no queramos verlo son personas. Iguales que nosotros. Con nuestros mismos sueños, miedos o esperanzas y con el único pecado de haber nacido en el lado del planeta equivocado, que quieren abandonar para poder vivir un poco mejor. A veces, únicamente para sobrevivir. Los miramos con una copa de tinto de verano en la mano mientras opinamos sobre ellos con frases hechas y lugares comunes y variamos nuestra opinión respecto a los barcos salvadores o a los políticos que dicen que los van a recibir o que los van a dejar en el mar, en función de los argumentos de opinadores mediáticos, cargados de razón en sus puntos de vista, que siempre podrán defenderse desde esa atalaya que es la seguridad. El saber que de noche, mientras todos esos hombre mujeres y niños sigan en la cubierta de ese barco de la tragedia, ellos dormirán en su cama, bajo el ventilador, y se repondrán hasta del propio discurso que hayan hecho. Yo no. A mí el problema me sobrepasa. Me daña por los costados como si fueran heridas de flechas de cobardes. No sé si las ONGS actúan como deben, si entre sus filas hay quienes les hacen el juego a las mafias o no. Tampoco sé cómo se puede convencer a alcaldes como el de Algeciras que, como él mismo dice, tiene un Open Arms diario, de que son ellos quienes tienen la obligación de aceptar más y más inmigrantes, a los que ni siquiera pueden atender. Pero sí sé que quienes están en la cubierta de sus barcos son seres humanos y que es indecente que andemos tirándonos la pelota de unos a otros mientras ellos continúan en el mar. Hay que rescatarlos. ¿Acaso alguien no lo haría si se encontrara en medio del océano a sus pasajeros? ¿O tal vez los dejaría en medio del océano, agarrados a un tronco, mientras valoraba si estaban allí a causa de la falta de responsabilidad de las ONGS, de las mafias, de la miseria o de la injusticia del mundo?