12 agosto 2020
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¿No hay vacuna contra Sánchez?

23 may 2020 / 03:00 H.
Alberto Estella
El farol

Estaba uno ilusionado con el español de la vacuna de Boston, cuando viene, coge Pedro Sánchez y le pega una patada al tablero político pactando con Bildu la “reforma integral” de la legislación laboral. Las fichas saltaron por los aires, porque con su contradiós desfarfalló, descoyuntó todo. Logró no solo volverse a ciscar en su palabra –“con Bildu, no. ¿Cuántas veces quiere que se lo repita?”-, sino encolerizar de una sola coz, a la Comisión parlamentaria para la reconstrucción; los empresarios; los sindicatos; Bruselas; el PNV; Ciudadanos; los socialistas que callan cobardemente -¿dónde andas, Pablos?-; a su representante en el País Vasco, Idoia Mendia -recién escrachada por los del pacto sin disculparse-; a su vicepresidenta Calvo -que tiene declaraciones reiteradas de no pactar jamás con Bildu-. Pero afortunadamente cabreó también a su vicepresidenta económica Nadia Calviño, que esperemos imponga sensatez, frene a ese disparate, o dimita. Los únicos que se regodean con lo que le han arrancado, por menos de un plato de lentejas, a este bellaco que nos desgobierna, este pedazo malandrín, son los etarras, con su “hombre de paz” Otegui –el secuestrador-, y su propio vicepresidente Iglesias (nueva llevada al huerto), que avanza imparable en su astuta destrucción del “Régimen del 78” -su odiada transición-, y de España. Hay que reconocer que Sánchez tiene “mérito”. Es, definitivamente, un caso de psiquiatra.

Pero mantenemos la esperanza puesta en la vacuna. Irrumpió en la COPE el español Juan Andrés, que dirige un laboratorio en Boston y sostuvo ante Carlos Herrera que habría vacuna ¡antes de fin de año! Me apresuré a ponerme en contacto con mi corresponsal en Massachusetts. ¿Sería de origen salmantino? El apellido Andrés es frecuente en la provincia. ¿Tendría raíces en Valero, quizás en Garcibuey...?, ¿sería pariente de Andreses notables, como la cocinera, el arquitecto, la empresaria, el abogado, los constructores...? Y quien tengo destacado en la capital de aquella mancomunidad de Nueva Inglaterra me confirma que el español tardó solamente 42 días desde que se secuenció el genoma, se identificó el Covid19, en disponer de una vacuna para pruebas (entretanto nosotros tocando el violón). Me cuenta que el Financial Times logró la primera entrevista, en la que dijo que lo había celebrado con helado con su vástago de 15 años, que calificó el hallazgo de “guay”.

Nunca ocho tubos de ensayo provocaron tanta efervescencia, me dice. En la Tierra ha habido cinco olas de extinción masiva, veinte pandemias desde la peste Antonina, hasta el corona-virus, como la peste negra (200 millones de muertos), la mal llamada gripe española –que empezó precisamente en Kansas-, (50 millones)... A la pregunta qué hay de nuevo en esta vieja cuestión, mi querido corresponsal dice: primero, que no hay veteranos, todos somos novatos; segundo, que ningún gobierno está diseñado para responder a problemas globales; y, en fin, que las dichosas redes sociales nos tienen a todos como cables pelados. Ante ello, hay que preguntarse como Kennedy qué podemos hacer nosotros; procurar documentarnos un poquito, sin conformarnos con memes, twitter, fakes...; y también acudir a la Biblia. Mi corresponsal en Boston quiere que sepa que frente a los ocho prometedores tubos de ensayo de Juan Andrés, la finesa Riikka Linnakoski ha identificado ya 23 setas con impacto en docenas de virus. Quiero que me aclare eso que se comenta, que Trump, con las elecciones USA en noviembre, ha sacado de ese laboratorio y fichado para su equipo al Consejero Delegado, para asegurarse mediante talonario que los primeros beneficiados del invento serían los estadounidenses...Escucho un lacónico no comment y nos despedimos: un abrazo, hijo.

“¡Que inventen ellos!”. ¿Les suena? En la ciudad donde nacieron los “polvos de la madre Celestina”, hoy ya se investiga e inventa. Último ejemplo, el “pasaporte biológico” del catedrático Corchado. Y la Universidad ha aportado cerebros como el biólogo Quijorna, investigando la respuesta de nuestro sistema inmune. O el virólogo del Monte Sinaí de Nueva York, García Sastre, que hace declaraciones con la fachada plateresca de nuestro Viejo Estudio como fondo. Unamuno dijo aquello, o parecido, porque ciertamente una vez descubierta la bombilla, alumbraba igual en España que en América. Pero hoy acaso dijera: “Inventemos nosotros, con el dinero de ellos”. Con la noticia de la posible vacuna, parece que se juntan el talento español, y el talonario norteamericano, que no es mal desposorio, sobre todo si salva la vida de millones de seres humanos de los cinco Continentes.

No puedo sustraerme a lo que acaba de suceder en nuestro Ayuntamiento: todos sus concejales, y agentes sociales, han suscrito un Pacto de reactivación económica y protección de las personas. ¡Victor!