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La venganza en plato frío

Sábado, 3 de septiembre 2022, 05:00

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Septiembre nos anticipa el fin del verano y nos acerca a un invierno que promete ser muy frío. En esta tierra aún nos queda el respiro de las ferias y fiestas, para abrir un paréntesis con el que evadirnos, otra vez, de una nueva crisis.

La pregunta ya no es si habrá recesión, la duda es cuánto tiempo va a durar. Nadie se acuerda ya de la recuperación en “v” que dibujaban los economistas cuando estábamos encerrados en casa.

De lo peor de la pandemia salimos con la demanda global disparada. Aquello hizo crecer los precios y provocó la escasez de materias primas y el colapso del transporte. Pero esa crisis parecía coyuntural y, más o menos, sencilla de corregir con el paso de los meses. Hasta que llegó Putin y su demente invasión de Ucrania para cambiarlo todo.

Ahora el presidente ruso nos promete el invierno más frío que hayamos podido conocer. Da igual lo que anticipen las previsiones meteorológicas. Las bajas temperaturas nos castigarán más que nunca porque no habrá energía para combatirlas y porque la poca que habrá, tendrá unos precios desorbitados. Rusia devuelve a los europeos las sanciones y nos castiga por las armas que hemos enviado a su enemigo, con algo tan sencillo y a la vez tan difícil de soportar como el frío.

Vayamos preparando el bolsillo para tener que abonar recibos de varios cientos de euros por el gas, durante muchos meses. Empecemos a concienciarnos de que quizá haya que abrigarse en casa más de lo que estamos acostumbrados.

La energía forma parte de la guerra y por desgracia en esto, Rusia parece tener más armas que nosotros. Y si pueden nos harán sufrir. Solo con las primeras amenazas ya han conseguido cambiar el orden en el viejo continente. España se alía con Alemania, entre los recelos de Francia, mientras Italia busca alternativas por su cuenta. Y todo esto sin que ni siquiera hayan llegado las bajas temperaturas.

La crisis alimentada por la guerra energética, ya se ha llevado por delante al gobierno de Draghi y en cierta manera también al de Boris Johnson. Y en los próximos meses va a amenazar al resto de los mandatarios europeos, si no son capaces de encontrar soluciones al desafío que se nos viene encima.

Aquí en España, como no podía ser de otra manera, esto nos pilla con unas elecciones al frente. Este país está en una eterna campaña, que asegura la falta de acuerdos y el uso partidista de cualquier medida.

A la oposición le cuesta reconocer el éxito del ejecutivo consiguiendo la “excepción ibérica” y el gobierno asume la rebaja del IVA del gas propuesta por la oposición, después de lanzar a sus ministros a criticarla. Y en medio están las comunidades que reprochan el abandono y cuando las consultan también se quejan.

Nuestra generación no está acostumbrada a pasar frío. Hemos conocido los sabañones por el relato de nuestros padres o nuestros abuelos. Y sin embargo, ahora nos espera el peor de los inviernos posibles, porque la caldera la maneja un descerebrado que se siente herido. Es la venganza de Putin, servida en un plato muy frío.

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