21 agosto 2019
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La termita

19 may 2019 / 03:00 H.

La actualidad es la que manda” es sentencia mediática que marca la agenda política y social, y como la demografía trabaja a largo plazo, nunca está de actualidad, pero ya lo escribió Alfred Sauvy: “la demografía trabaja silenciosamente, como las termitas, y puede derribar el edificio social”.

La sostenibilidad de las pensiones ha traído al primer plano de la atención pública el envejecimiento demográfico, como problema que no sólo afecta a las pensiones, también al gasto sanitario. Para mostrar esto último basta con saber que el 50% del gasto farmacéutico (asumido por el Estado) lo hacen las personas de 75 años y más, que son el 9% de la población.

En 2017 nacieron menos de 300.000 bebés de madres nacidas en España, 295.755 en concreto (sumando los hijos de inmigrantes hubo 391.265 nacimientos en total). No habían nacido tan pocos hijos de españolas probablemente desde el siglo XVII. Más cerca, en 1976 el número de hijos por mujer fue de 2,77 y en 2018 tan solo de 1,31. Muy lejos de 2,05 hijos por mujer, que, según se estima, sería el nivel que no haría disminuir la población total. Un dato más: en 2018 el saldo vegetativo español (nacimientos menos muertes) fue negativo en 31.000 unidades. Y si ese saldo vegetativo negativo se calcula para los nacidos en España fue de 109.000 unidades.

Es esa caída de la fecundidad la que explica de manera determinante los índices de envejecimiento actuales y no la evolución de la mortalidad. El alargamiento de la vida explica la existencia de un mayor número de “viejos”, pero no la alta proporción de estos respecto a la población total. La pirámide de edades hoy se parece más a un ánfora que a una pirámide y en el futuro tendrá la forma de una seta.

Esta situación de baja fecundidad no sólo es española, es también europea, lo cual ha hecho que el peso demográfico de Europa en el mundo haya caído del 24,7% en 1900 al 10% en 2015 y que, según las proyecciones, será del 5,8% a la entrada del próximo siglo. Como ha escrito hace pocos días el profesor milanés Alessandro Rosina en el diario italiano ‘La repubblica’: “De no mediar intervención alguna para corregir esta situación, será cada vez más difícil equilibrar las cuentas públicas”. Y no solo las cuentas públicas. En una sociedad humana, si cada vez hay en ella menos personas y las que van quedando son cada vez más añosas, las perspectivas de futuro difícilmente pueden ser halagüeñas. En verdad, estamos ante un problema muy serio.