01 julio 2022
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La Historia según Sánchez

31 mar 2022 / 03:00 H.

    No tiene nada de sorprendente que un gobierno de iletrados haya producido una ley de Educación tendente al analfabetismo. Lo extraño hubiera sido que la LOMLOE contuviera un proyecto orientado a mejorar la calidad de la enseñanza, a reforzar la excelencia en los estudios y a fomentar el esfuerzo y la disciplina en las aulas.

    Al menos, por una vez y sin que sirva de precedente, el Ejecutivo sanchista-comunista no intentó engañar a nadie con este engendro legal parido hace dos años y en cuyo preámbulo ya dejaron claros sus fines: “El respeto a los derechos de la infancia, la educación inclusiva, la equidad, la igualdad de género y la orientación educativa y profesional, la tolerancia y la libertad dentro de los principios democráticos de convivencia y la prevención de conflictos, la formación para la paz, respeto a los derechos humanos, a los seres vivos y al medio ambiente, y el respeto y reconocimiento de la pluralidad lingüística y cultural de España y de la interculturalidad como elemento enriquecedor de la sociedad”, todo ello siempre desde una perspectiva de género, que se aplica incluso a las matemáticas. En suma, una variopinta ensalada de conceptos pijiprogres de alto contenido ideológico y sectario.

    La ley que vino a sustituir a la del popular José Ignacio Wert convierte la religión en una ‘maría’ sin valor académico, ataca la enseñanza concertada y esconde al español como lengua vehicular, para contentar a los separatistas cuyos votos mantienen a Sánchez en el poder. De paso destruye la autoridad del profesorado, ya deteriorada por las leyes anteriores, proscribe el esfuerzo y la memoria, y deja más margen a las autonomías para que cada una diseñe las mentes infantiles a su antojo. Llevamos ocho leyes de educación en democracia, a cada cual más disparatada, pero esta seguramente es la más dañina de todas, la que más va a contribuir a embrutecer a los estudiantes y a enfrentar a los españoles.

    Ahora llega el decreto sobre contenidos de la ESO y el disparate va tomando forma. Teniendo en cuenta que Pedro Sánchez se había comprometido en su día a mantener la Historia de la Filosofía como asignatura obligatoria, estaba cantado que la Filosofía desaparecería del currículo de la ESO. Esa materia incluye la ética, de cuyos principios Sánchez solo conoce la forma de traicionarlos, y es mejor que los chavales no la aprendan, no siendo que se les desarrolle el espíritu crítico.

    En lugar de Filosofía, nuestros jóvenes aprenderán los derechos LGTBIQ+ (lesbianas, gays, transgéneros, transexuales, bisexuales, intersexuales, queer y el resto de identidades y orientaciones incluidas en el +) y tendrán una especial preparación sobre las semejanzas y diferencias de los “animales sintientes” respecto a los humanos, sintientes o no.

    La Historia no desaparece, pero se enseñará de una forma revolucionaria: sin referencia cronológica, es decir, sin tener en cuenta la sucesión de acontecimientos según las fechas, los siglos y los tiempos. Parece una tontería, y seguramente lo es, pero tiene su explicación en la manera sanchista de entender la historia de España, partiendo del adanismo más primitivo: nada relevante ha ocurrido antes del advenimiento del Doctor Falcon al poder; la historia empieza con la moción de censura contra Rajoy; y poco importa cuándo llegó la democracia a nuestro país porque nunca ha habido democracia antes de la ascensión de Su Sanchidad a los cielos monclovitas.

    Los profesores de Historia, que están indignados con el proyecto de la ministra Isabel Celaá desarrollado ahora por su sucesora Pilar Alegría, aseguran que sin la cronología de los acontecimientos es imposible entender el mundo de hoy. Eso lo saben incluso Sánchez y sus ministras, pero el objetivo de este Gobierno no ha sido nunca que los niños y jóvenes entiendan el mundo, sino inculcarles la visión sesgada y partidaria de la cosmovisión socialcomunista de la vida.

    Si en lo económico se trata de mantener una masa de ciudadanos subsidiados, a los que por un lado se les fríe a impuestos y por otro se les ‘compra’ con subsidios de todo tipo, en lo educacional el objetivo es diseñar súbditos aleccionados y sumisos a los dictados del poder. No quieren que entiendan la vida sino que la vean por sus ojos. Los de Sánchez y sus ministras.

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