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Opinión

Imaginativos

«La pereza es el gran enemigo de nuestro bienestar», rezaba un texto de formación para maestros de 1856

Domingo, 23 de junio 2024, 05:30

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Los alumnos de Cataluña aprueban por los pelos el último informe PISA sobre la creatividad. En cambio, los de Castilla y León ocupan, como siempre, los primeros puestos. En este sentido, los últimos resultados del tan reconocido informe muestran abultadas diferencias entre las distintas autonomías españolas. No sé si resulta fácil determinar las causas de esos desfases educativos, pero las evidencias parecen abrumadoras, diferencias que se mantienen con pequeñas variaciones a lo largo de los años. Podemos preguntarnos si esto tiene que ver con la evolución histórica de los sistemas educativos y su aplicación en las diferentes regiones o si los desniveles económicos arrojan alguna explicación al respecto. Probablemente. Pero si los chavales salen espabilados en todas partes, ¿por qué en unas zonas logran mejores rendimientos académicos que en otras?

Si nos ceñimos a nuestro entorno castellano y leonés, veremos que esta tierra ha dado desde siempre muy buenos maestros. Ya desde los lejanos tiempos de la Institución Libre de Enseñanza, que bebía de las fuentes del krausismo, a sus figuras más representativas les preocupaba sobremanera el desarrollo intelectual del país como paso necesario para salir del marasmo social en el que la España de mediados del XIX estaba sumida. Recordemos que el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza comenzó a publicarse en 1877. Así pues, el pensamiento liberal y humanista de personajes como Giner de los Ríos, Nicolás Salmerón o Gumersindo de Azcárate cristalizó en el ideario pedagógico de sus contemporáneos, siguió en el de sus inmediatos seguidores y discípulos e inspiró los programas educativos de la Segunda República de la mano de políticos como Rafael Altamira, por ejemplo.

«La pereza es el gran enemigo de nuestro bienestar», rezaba un texto de formación para maestros de 1856. Eran tiempos en los que la Instrucción Pública era parte del Ministerio de Fomento que, además, incluía entre sus competencias las relativas a industria, agricultura y obras públicas. Entonces, lejos de la zafiedad ahora imperante –véase si no la de algún ministro concreto--, los maestros trataban de inculcar aquello de que «buen porte y finos modales abren puertas principales». Somos herederos de las preocupaciones de nuestros antepasados por incrementar los niveles de la educación y dignificar a los docentes. A juzgar por los resultados del último PISA sobre el pensamiento creativo, podemos presumir en Castilla y León de que la calidad de la enseñanza evaluada en esos informes internacionales sigue en buenas manos. Lo cual no deja de ser un alivio. Confiemos en que nuestros gobernantes se cultiven, sean más imaginativos y sepan distinguir entre singularidad y pluralidad, entre fuero y desafuero, entre amnistía y chantaje.

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