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DESDE LA TRIBUNA

Vox se pasa de frenada

Los de Abascal no están para exigir nada ni para poner condición alguna a cambio del sí de sus 33 diputados

Miércoles, 23 de agosto 2023, 06:00

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Si yo fuera Abascal, pensaría dos veces, o tres si hace falta, los pasos que doy en el proceso de formación del nuevo Gobierno. Los de Vox no están para ir de chulitos por la vida después del revés que sufrieron en las últimas elecciones generales. Perdieron 19 escaños respecto a 2019. El batacazo tuvo sus consecuencias en varias provincias, entre ellas Salamanca donde se quedaron sin el diputado que tenían.

La noche electoral no vi mucho arrepentimiento por la nefasta campaña electoral que había hecho el partido de Santiago Abascal. Tampoco la percibí, cierto es, en el PP porque, aunque ganó las elecciones, no consiguió el objetivo que era gobernar y echar a Pedro Sánchez de La Moncloa. Hoy sigo apostando a que no conseguirá la meta que se propuso y que irá a una investidura fallida.

Los únicos que tenían motivos para festejar los resultados fueron los socialistas. Pedro Sánchez tenía y tiene muchas posibilidades de reeditar el gobierno Frankenstein, a pesar de que el rey haya propuesto a Feijóo -seguramente porque es el que venció en las urnas-. No sabemos lo que harán los partidos independentistas y los golpistas, porque hay algunos cuya educación deja mucho que desear y no han acudido a la audiencia con Felipe VI, pero no cabe ninguna duda de que el PNV, que ha dicho claramente «no» al líder «popular», se entenderá con Sánchez, igual que Puigdemont, porque no tendrá vida mejor que con el actual líder socialistas. Ambos se necesitan y seguro que se entenderán.

Vox no está para exigir nada ni para poner condición alguna a cambio del sí de sus 33 diputados. Dijo que apoyaría a Feijóo si se presentaba a la investidura sin pedir nada a cambio, pero el pasado jueves se enfadaron los de Abascal y no votaron a los miembros de la mesa propuestos por del PP.

El lunes salió el secretario general de Vox, Ignacio Garriga, al que muchos culpan de la deriva incompresible y de la radicalización del partido, y dijo que solo apoyarían al líder del PP si antes explicaba las razones de la exclusión de Vox en la mesa del congreso.

Vox no está en estos momentos para condicionar su voto, pero lamentablemente aunque se empeñe Feijóo en ir a una investidura, no conseguirá más de 172 síes. De ahí no pasa y necesita 176. Por tanto, los votos de Vox son poco útiles para cambiar de presidente, pero los de Abascal necesitan demostrar a sus votantes que su papeleta sirvió para algo: para intentar desalojar a Pedro Sánchez de La Moncloa.

Vaya papelón el que le tocó jugar ayer al rey. Ni Sánchez ni Feijóo han podido garantizar que tienen, en estos momentos, una mayoría suficiente para formar gobierno, pero sin duda alguna el socialista juega con una baza que no tiene el gallego. El líder del PSOE venderá al que haga falta con tal de conseguir de los golpista un «sí».

Sánchez no tiene los apoyos, pero los tendrá antes de que se acabe el tiempo y haya que apretar el botón de una nueva convocatoria electoral. Ya tiene el respaldo de los comunistas de Yolanda Díaz y a los nacionalistas vascos solos les queda saber qué parte del pastel se llevarán, ya que los amigos de los terroristas ya le han dado el «sí» y compiten con ellos por el electorado del País Vasco.

A Puigdemont le queda telediario y medio para ser amnistiado, aunque ya se pasea por Francia con absoluta tranquilidad porque sabe que mientras pueda «jugar» con Sánchez nadie le pondrá una mano encima aunque haya perdido la inmunidad como parlamentario europeo.

Lo dicho: estamos en manos de un delincuente con el beneplácito de Sánchez.

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