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Opinión

Estimado ministro:

Se ha vuelto más recatado desde que salió el insultador insultado, es decir Sánchez, en un anuncio grabado diciendo que se quedaba

Jueves, 9 de mayo 2024, 06:00

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Por la presente quiero decirle que, o el mundo del teatro se perdió un extraordinario actor o el viernes pasado, cuando viajó a Salamanca en coche, no en Alvia, tenía usted un día chungo y gris. A pesar de la grave crisis diplomática que ha tenido como origen sus sospechas expresadas en voz alta y ante un público amigo sobre el presidente de Argentina, Javier Milei, al que acusó de consumir «sustancias», yo la verdad es que lo encontré bastante comedido y aburrido para lo que esperaba.

Nada que ver con la agresividad verbal que emplea en la red social «X» y los gestos desagradables que suele poner en sus intervenciones en el Congreso y en el Senado cuando le interroga la oposición, la «fachosfera».

Ya sabemos que es un comediante de primera, que acarició las mieles de la popularidad en Valladolid con la compañía de Juan Antonio Quintana con 500 funciones de «El Avaro». Seguramente esos primeros aplausos le hicieron anhelar otros, que ha conseguido gracias a su empeño por defender al presidente Sánchez. Tarea harto complicada que le honra, porque es muy difícil, a veces bochornoso, buscar argumentos para justificar a un nefasto gobernante que tanto daño está haciendo a la unidad entre los españoles y a los pilares básicos de la democracia, como son la separación de poderes y la libertad de expresión.

Se ha vuelto más recatado desde que salió el insultador insultado, es decir Sánchez, en un anuncio grabado diciendo que se quedaba en La Moncloa, pero que iba a tomar nota de los medios de comunicación que informaban sobre las tareas de la mujer del presidente del Gobierno y de los jueces que admiten a trámite denuncias contra ella. Seguramente será para que las denuncias de Sánchez no se vuelvan como un boomerang sobre su queridísimo «dóberman» político.

Ni siquiera repitió cual papagayo el argumentario enviado por Ferraz sobre los «pseudomedios», el fango, los bulos y la necesidad de alfabetizar a la sociedad para que sepa diferenciar entre los buenos y los malos.

El viernes créame que me defraudó. Quitando las «sustancias» que, según usted, consume Milei, estuvo como sin ganas. Claro que estaba dando una lección magistral a los futuros políticos del PSOE y está feo que en público les enseñe cómo se difunden los bulos o cómo donde dije digo, hoy digo Diego, es decir, cómo aprender a mentir para sobrevivir en el escaño o en el palacio de La Moncloa.

Me defraudó porque esperaba un tono mucho más hostil contra los medios de comunicación que le criticamos, no por ser Óscar Puente, el gran actor de los años 80 y 90, sino porque hace mal su trabajo como ministro de Transportes, al menos con Salamanca.

Y es verdad que la Sanidad es un problema grave, fundamentalmente porque quien la usa es quien tiene la salud quebrada y no hay mayor problema en el mundo que no tener salud. Pero los salmantinos no le vamos a pedir a usted que solvente las listas de espera, que evidentemente no son de su competencia. A usted le demandamos los déficits que tenemos en infraestructuras y aunque no sean todos atribuibles a su persona, desde que puso un pie en el Ministerio el funcionamiento del tren ha empeorado muchísimo, las autovías están intransitables por la falta de mantenimiento, por el denso tráfico de camiones e indudablemente porque el peaje que pagan por los votos que les han prestado los independentistas catalanes y vascos, es dinero que se detrae de otras inversiones necesarias, como por ejemplo mejorar las comunicaciones con Madrid o con Portugal o terminar de una vez la electrificación.

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