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Opinión

Cuando dimitió Rubalcaba

Él, una víctima de una conspiración de la «fachosfera», ha conseguido convertirse en el referente de la socialdemocracia

Miércoles, 12 de junio 2024, 06:00

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Emiliano García Page ya empieza a hacer más evidente su desmarque de Sánchez. Al día siguiente de las elecciones europeas, que a pesar de los pronósticos de Tenzanos perdió el presidente del Gobierno, ha dicho que no hay que tener voluntad de «eternizar lo inevitable».

Y lo inevitable no es solo que sea una legislatura perdida, sino que el deterioro de las instituciones es lamentable. Y lo inevitable es que no hay gobierno que gobierne, que Sánchez tiene por socios a unos cuatreros a los que solo les interesa, como a él, su propia supervivencia para que familia y allegados sigan haciendo negocios.

El presidente de Castilla-La Mancha es un superviviente de la política y debe de tener datos para pensar que las cosas en su partido no están bien. Su comunidad tampoco ha podido salvar los muebles y se ha apuntado a la derrota socialista como en toda España, salvo País Vasco, Navarra y Cataluña.

Sánchez no le ha cortado la cabeza a Page porque Castilla-La Mancha es como una aldea gala en medio de un mapa teñido de azul. Es la única en la que el PSOE retuvo la mayoría absoluta en mayo del año pasado y su tabla de salvación ahora es desmarcarse del «sanchismo» y seguir como un «quijote» solitario.

La puerta de salida no se la ha abierto Page al presidente. El camino de salida se lo marcó en el año 2014 Alfredo Pérez Rubalcaba que, con unos datos mejores que los del actual secretario general del PSOE, presentó su dimisión. Era de una pasta distinta y tenía sentido de la responsabilidad, decoro y vergüenza, tres palabras que desconoce Pedro Sánchez.

En las elecciones europeas de 2014 el PSOE perdió por poco más de 480.000 votos frente al PP -un 3 por ciento de diferencia- y con 2 escaños menos. Pedro Sánchez perdió el domingo por 700.000 votos y cuatro puntos de diferencia con el PP y ahí sigue y sin intenciones de asumir ningún tipo de responsabilidades.

El marido de Begoña no se da por aludido con un Gobierno paralizado y sin presupuestos, al albur de lo que decida el prófugo que desde ayer ya tiene una ley que le librará de todos los delitos cometidos contra el Estado de Derecho y con los socios en crisis existencial -ya veremos lo que dura la pobre Yolanda como vicepresidenta-.

¿La familia?, la familia bien gracias. Su señora investigada, su hermano investigado y él, una víctima de una conspiración de la «fachosfera», ha conseguido convertirse en el referente de la socialdemocracia en Europa. ¡Tiene mérito!

Pedro presidió el lunes el máximo órgano del partido y allí dijo que él era el principal baluarte de la socialdemocracia en Europa en un contexto muy complicado por la ola reaccionaria en crecimiento.

No dijo que ha perdido las elecciones y de asumir responsabilidades, ni hablar. Su «portavoza» reiteró ayer tras el Consejo de Ministros, que si Feijóo quiere elecciones, que espere sentado.

Si en el PSOE no existiera un Pedro Sánchez, tendrían que inventarlo. Es admirable la facilidad que tiene para retorcer la realidad y para resistir a las adversidades. Cualquier mandatario, incluso en su propio partido, ya habría tenido que presentar su dimisión, pero él ahí está, convertido en el líder de la socialdemocracia europea.

Hace bien Emiliano García Page en desmarcarse, porque si no lo hace con mayor claridad, corre el riesgo de que la cabeza se la corten los ciudadanos en las urnas, aunque Sánchez lo haya indultado. Que tome buena nota el secretario de los socialistas de Salamanca, cuyo resultado es peor que la media del PSOE a nivel nacional.

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