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CUADERNO DE DUDAS

Meryl Streep y la empatía

Martes, 31 de octubre 2023, 07:41

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Hablaba esa encantadora y adorable actriz que es Meryl Streep en su discurso tras ser galardonada con el Princesa de Asturias de la importancia de la empatía entre los seres humanos. Venía a decir sencillamente que todos nacemos con ella, impresa en los genes y por eso el bebé llora si ve llorar. Lamentablemente añadía que con el transcurso de los años la vamos perdiendo y que ella sentía que en la actualidad transitamos por tiempos especialmente oscuros donde apenas estamos siendo capaces de sentirla.

Es otra forma de advertirnos de la actual quiebra de valores y la radicalidad que se está imponiendo en esta época insolidaria y salvaje que vivimos. Ella lo cuenta con la transparencia y sinceridad que le falta a los discursos cada vez más fanáticos, interesados y enojados que nos largan desde el mundo de la política. Acaso por eso nos emociona su mensaje como también el de Haruki Murakami, galardonado en la misma ceremonia de estos premios y que desde hace tiempo nos viene contando algo parecido en sus sencillas e hipnóticas novelas.

Lo percibimos a diario en este delirio sanguinario creado en Ucrania o en la guerra palestino-israelí, grandes conflictos desatados tras la pandemia, durante la cual, por cierto, en aquellos primeros meses en que vivimos golpeados y aturdidos por el virus, creíamos que saldríamos mejores personas. Qué equivocados.

Ha sucedido justo lo contrario. Como si el virus también nos hubiera dejado ciertas secuelas miserables en el alma. Asuntos como aquella circular de la autoridad que llegó a algunas residencias de ancianos primando unas vidas sobre otras, o la avaricia mostrada por los mercaderes en la compraventa de mascarillas cuando tanta gente moría a diario nos lo dejaron claro. O lo sucedido a nivel mundial con la distinta distribución de las vacunas por el hecho de pertenecer a un país rico y con recursos o pobre y sin ellos.

Con más claridad se observa en estas lágrimas de empatía que vertimos o no según en qué lado de la frontera se encuentren los que sufren el bombardeo, las llamas, la falta de alimentos, el dolor.

Siguen ahí los más radicales del obsceno mundo de la política tratando de imponernos la obligación de colocarnos inmediatamente en una trinchera y aclararnos quienes son los buenos y los malos de la película. Obviando todos los matices del conflicto. Ojalá sepamos aclararles que al menos somos dueños de nuestra propia empatía.

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