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España se ha convertido, la han convertido, en un país endiabladamente obsceno y criminal. Sigue un pérfido guion como escrito a cuatro manos entre el Mario Puzo de «El Padrino» y la Harper Lee de «Matar a un ruiseñor». Sangre y polvo. Y entre puñalada y puñalada, ¡gooooolllll!

Escandalizado estoy con el numerito montado en torno a Nacho Cano y sus presuntas irregularidades laborales. De repente, todo tu trabajo, todo tu prestigio, todos tus esfuerzos arrastrados por el fango -típico invento «sanchista/chavista»- y tu nombre y tu carrera humilladas, difamadas ante una audiencia aborregada, embrutecida, mantenida… que traga con todo. ¡Gooooolllll!

Eres una persona brillante y pública, y Nacho Cano lo es, y lo ha demostrado desde los ya lejanos tiempos de «Mecano» con su creatividad y su nulo afán de notoriedad, y te ves «detenido». Detenido Nacho Cano. Borra ese titular ahora y demuestra tu inocencia, lo que han tratado (y aún tratarán) de hacer contigo. Pero de detener a Puigdemont ni hablamos, o a los Pujol (se mueren antes de viejos) o al rector de la Complutense (¿qué pinta un rector de visita personal a «la señora» en La Moncloa?), o a los bandoleros de Andalucía… El «sanchismo/chavismo» nos está laminando con su máquina del fango, del odio, del resentimiento, del totalitarismo, con su máquina liberticida. ¡Gooooolllll!

Lo que no soportan los mediocres de Nacho Cano, nunca lo han soportado ni de él ni de nadie, es que sea una persona independiente, que diga lo que piensa, y que no se arrodille bajo el yugo al que está sometido el «artisteo», ya saben, los de la ceja, los culturetas, los estómagos agradecidos, esos fieles siervos del franquismo que siguen entre nosotros, decidiendo quién vive y quién muere, quién trabaja y quién no… Horrible, irrespirable, el gulag ideológico tan del gusto de la izquierda, no digamos de esta izquierda radical y bananera que bien define Cano en una frase tras su episodio en una comisaría: «Esto es Venezuela, sólo me han detenido para decir que me han detenido» (ayer en el diario «El Mundo»).

Realmente lo que estamos viviendo -y permitiendo- día tras día es espeluznante, destruyéndolo todo para crear de sus cenizas el «Estado Novo» de su particular dictadura «de progreso», es decir, la dictadura que avanza. Y todo vale en su misión, hasta «matar» a Nacho Cano, parafraseando el título de la novela de Lee. ¡Gooooolllll!

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