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Opinión

Escuela del PP

Frente al dislate y al involucionismo, habría que llenar de verdad y de datos cada rincón. El silencio sólo es complicidad

Sábado, 4 de mayo 2024, 05:30

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Un amigo que cuenta con todos mis respetos y afiliado de postín del PP salmantino -ese PP que pasa de puntillas desde hace ya décadas sobre sus dóciles votantes-, está que se sube por las paredes con la situación sociopolítica en general, pero casi está aún más indignado con la tibia respuesta a la misma de su propio partido, incapaz de dar la batalla definitiva, la cultural y la que le va en el sueldo; una tibieza que es contagiosa en el PP, de los despachos de Génova a las provincias menos conflictivas y tradicionales graneros de votos, como es el caso de Salamanca, donde el PP está «perdido» en labores menores y con sus diputados y senadores «missing»… y no precisamente «in action», como los MIA del Ejército estadounidense.

Y mientras los «populares» locales se dedican a ponerse medallas entre ellos, ¡el colmo de la autocomplacencia!, los socialistas de la región han montado este fin de semana en Salamanca su llamada Escuela de Gobierno para seguir engrasando la maquinaria de la mayor «virtud» histórica del PSOE: propagar la confusión y la mentira entre una ciudadanía cada vez más condicionada, sometida y entretenida por la telebasura progre para solaz de las mentes perezosas. Fidel entrando en La Habana pero con Twitter (o como se llame ahora la cosa).

España colapsa en directo, ante nuestros ojos, pero el PP disfruta enganchado a los coros y danzas, dando una falsa sensación de normalidad. Feijóo dirigiendo la orquesta del «Titanic» y con los suyos aguantando la respiración. Sí, es triste, pero es así: tres años más de «sanchismo» es para celebrar con champán, pues son tres años más de nómina para el resto, unos aplaudiendo a Sánchez como locos, otros a Feijóo y España a la mierda… Y entre tanto, aquí el personal haciendo de Pepe Isbert en «Bienvenido Mister Marshall» pero sin americanos y sin alegría. Madrid, con o sin tren, nos queda demasiado lejos.

El PP tendría que preocuparse de dar sin complejos esa batalla tan reclamada, pues con Ayuso y Álvarez de Toledo no es suficiente. El difícil momento actual, como apunta mi amigo, pide salir a la calle, propagar las ideas, defender lo conquistado en 1978, y rebatir día tras día el discurso tóxico de los enemigos de la Constitución y por ende de la Libertad. La Escuela de Gobierno que este fin de semana presenta el PSOE debería tener su contestación, su contrapeso. Frente al dislate y al involucionismo, habría que llenar de verdad y de datos cada rincón, rebatir cada infundio. El silencio ahora mismo sólo es complicidad.

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