15 diciembre 2019
  • Hola

Irene Montero despidió a una escolta porque no quería llevarle la comida al perro

La trabajadora, contratada por Podemos, era obligada a hacer recados para la familia Iglesias-Montero fuera de su horario laboral

Madrid /
20 nov 2019 / 17:18 H.

Irene Montero despidió a una escolta cuando esta protestó porque era obligada “de manera recurrente” y fuera de su horario laboral a realizar recados para ella, sus hijos y sus perros y tareas de mantenimiento del chalet de Galapagar o de los vehículos de la pareja, según ha publicado este miércoles “OKDiario”

Así se refleja en la demanda por despido nulo que la trabajadora —que estaba contratada por Podemos— ha presentado y que obra en poder de “OKDiario”. En ella exige su readmisión y asegura que se prescindió de sus servicios tras quejarse del trato que recibía de la parlamentaria de Unidas Podemos.

La trabajadora fue contratada en febrero de 2016 para trabajar como escolta de Pablo Iglesias, pero en septiembre de 2017 fue asignada a Irene Montero. Fue entonces cuando, según la demanda presentada por la trabajadora, los encargos que recibía empezaron a “exceder con mucho” de lo normal.

Siempre según la demanda de la trabajadora, entre las tareas que le ordenaba hacer Irene Montero estaba hacerle compras personales, con productos “de determinadas marcas y en determinados establecimientos”; comprarle la cena en Madrid y llevársela hasta Galapagar; comprar comida para los perros; hacer de chófer de la empleada doméstica y de la niñera, así como de familiares o invitados que visitaban el chalé; mantenimiento en “varias propiedades”...

Martínez-Almeida, ironiza con el asunto

José Luis Martínez-Almeida (PP), el actual alcalde de Madrid, ha publicado un tuit en su cuenta en el que compara a Irene Montero con la “señora” de las películas de Gracita Morales.

Al hilo de la denuncia de una antigua escolta contratada por Pablo Iglesias, Martínez-Almeida ha hecho una comparativa y comenta: “Lo de Irene Montero es más propio de una película de Gracita Morales que de una mansión en Galapagar. Señoraaaa, ¡cómo está el servicio!”.