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La luna de sangre, esta noche en Salamanca: todo lo que debes saber para presenciar el eclipse

La luna de sangre, esta noche en Salamanca: todo lo que debes saber para presenciar el eclipse

Habrá que madrugar y abrigarse, pero seguro que merece la pena | Si las nubes lo permiten, podrá presenciarse desde la provincia

R.Z.

Domingo, 20 de enero 2019, 05:45

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Este domingo por la noche hay espectáculo asegurado sobre el cielo de Salamanca... si el tiempo no lo impide. Solo las nubes amenazan la posibilidad de que disfrutemos del principal fenómeno astronómico que podrá presenciarse este año. Y además de la meteorología, habrá que luchar contra la pereza, porque este eclipse ocurrirá de madrugada. Para Salamanca, la penumbra comenzará a oscurecer la Luna a las 4:31 y se retirará a las 7:49 horas. Todo un reto para los aficionados a la astronomía.Este domingo por la noche será posible presenciar cómo la Luna llena se oculta progresivamente de los rayos de sol atravesando en su órbita la sombra que produce la Tierra. El proceso completo de esta perfecta alineación celeste durará cerca de tres horas y solo podrá ser contemplada en su totalidad desde el continente americano, donde viven los espectadores más privilegiados, así como desde parte de Europa, Asia y África.Salamanca tendrá suerte esta vez. En la Península Ibérica sólo podrán presenciar el eclipse de principio a fin quienes se encuentren al oeste de una línea imaginaria trazada en el mapa desde Bilbao hasta Huelva. En la mitad oriental de España, la protagonista se ocultará tras el horizonte antes de que termine el espectáculo.Cuando poco después de las cuatro y media de la madrugada la Luna llena comience a oscurecerse por su parte al entrar en la zona de penumbra, para el espectador de Salamanca nuestro satélite se encontrará a 45 grados de altura (el cénit está 90º) mirando el Oeste Suroeste. Durante el fenómeno astronómico, la Luna irá descendiendo en las sucesivas fases del eclipse hasta, una vez concluido éste, ponerse tras el horizonte Oeste Noroeste a las 8:53 horas de la mañana, once minutos después de la salida del sol.La fase central del eclipse total, cuando la Luna queda más oscurecida y adquiere ese tono rojizo al que alude la “luna de sangre”, comenzará a ojos salmantinos a las 5:41 y concluirá 62 minutos después, a las 6:43 horas. La Luna abandonará entonces en su tránsito la zona de umbra para pasar a la de penumbra hasta recuperar, dos horas después, su brillo normal.ALGUNOS CONSEJOSEs bien sabido, a diferencia del eclipse de sol, que observar un eclipse total de Luna no requiere de ningún filtro o instrumento. se puede ver a simple vista siempre que el cielo esté despejado. En este punto, la Organización Salmantina de la Astronáutica y el Espacio (OSAE) recomienda hacerlo desde un sitio oscuro y alejado de las ciudades para poder apreciar mejor todos sus efectos asociados. Asimismo, aconseja utilizar prismáticos o telescopios para seguirlo con más detalle. A diferencia de anteriores ocasiones, la OSAE no organiza esta noche ninguna actividad pública de observación debido a la intempestiva hora a la que tendrá lugar.El último eclipse total de Luna visible desde Salamanca y toda España se produjo el pasado 27 de julio y será el más largo del presente siglo. En aquella ocasión los españoles llegamos tarde al espectáculo y cuando la Luna asomó sobre el horizonte ya se había iniciado el oscurecimiento. El próximo eclipse total de nuestro satélite visible por entero desde Salamanca tendrá lugar el 16 de mayo de 2022. Antes de esta fecha, podremos ver en Salamanca un eclipse parcial de Luna el próximo 16 de julio de este año y tres penumbrales a lo largo de 2020.En los eclipses totales como el de esta noche, la totalidad del disco lunar queda oscurecida por la umbra, nombre que recibe la sombra que produce un cuerpo al ocultar completamente a otro la fuente de luz que ilumina a los dos. En este caso, y tras atravesar la fase inicial de penumbra, la Luna toma un color rojizo o anaranjado en toda su superficie, que es más oscuro cuanto más central sea el eclipse. Esto se debe, según recordaba esta semana en su web el Instituto de Astrofísica de Canarias, a que la atmósfera de la Tierra, que se extiende unos 80 km más allá del diámetro de nuestro planeta, actúa como una lente que desvía la luz del Sol. Al tiempo, filtra eficazmente sus componentes azules y deja pasar solo la luz roja que será reflejada por el satélite. Así, la Luna adquiere ese resplandor cobrizo tan característico.Durante un eclipse total también se aprecia un descenso de la luminosidad ambiente y el cielo se ve mucho más oscuro, por lo que se pueden distinguir un mayor número de estrellas en el cielo durante la fase de totalidad que las que se veían antes o después.Cuando la umbra que emite la Tierra no alcanza a la Luna, es cuando el oscurecimiento es parcial, el eclipse se denomina penumbral y resulta bastante más difícil de apreciar a simple vista.LA “SUPERLUNA”.El eclipse de esta noche en el primer plenilunio del año coincidirá con una de las llamadas ‘superlunas’ , nombre que reciben las lunas llenas en las que nuestro satélite natural alcanza uno de sus puntos más cercanos a la Tierra, su perigeo. La veremos exactamente a 357.344 kilómetros, el máximo acercamiento de este año, y será a las 19.59 horas de este lunes, aproximadamente 14 horas después de la mitad del eclipse. En el punto más alejado de su órbita elíptica (apogeo), la Luna se aleja hasta los 406.740 kilómetros.En las “superlunas” como la de la noche de este domingo, de las que este año tendremos tres -21 de enero, 19 de febrero y 21 de marzo-, el disco lunar se ve ligeramente más grande que en el resto de las lunas llenas. Concretamente se calcula que en este plenilunio veremos el satélite iluminado un 10% más grande que cuando está en el punto más alejado, algo que resulta difícil apreciarlo a simple vista. Desde luego, nada que ver con las lunas de tamaño descomunal de las fotos que circulan estos días y que son el simple resultado del acercamiento del astro con un teleobjetivo sobre el que el autor del encuadra superpone un objeto o persona de nuestro paisaje.Es importante aclarar que el término “superluna” carece que significación astronómica y su origen hay que encontrarlo en una pseudociencia: la astrología. El concepto está atribuido al astrólogo Richard Nolle, que lo utilizó en 1979 para un artículo publicado en Dell Horoscope y lo definió como una luna nueva o llena que se encuentra al menos del 10% de su punto más cercano a la tierra,REPASO A LAS LEYENDAS.Esta primera luna llena del año también se conoce como “la luna del lobo”, ya que según los indios algonquinos es un buen momento para que los lobos aúllen en la luna en las largas noches de invierno. Se trata de una de las muchas creencias y leyendas que acompañan a los eclipses lunares en la historia de la humanidad. La “luna de sangre” ha inspirado históricamente en las distintas civilizaciones muchas historias que pasaron de padres a hijos.Antes de que la ciencia esclareciese el fenómeno, los eclipses causaba gran preocupación a nuestros ancestros, que crearon mitos y leyendas para explicarlos. Algunas civilizaciones antiguas creían que la luna era atacada; según los incas, por un jaguar, y por eso hacían rituales para espantarlo y evitar que les comiese a ellos. Para los mayas era el resultado de una lucha ente los dioses. Era tradición hacer ruido, con petardos o golpeando pucheros, para evitar que el sol se comiese a la luna. En la antigua Mesopotamia, en cambio, el ataque procedía de demonios.Para los indios Hupa, de California, los eclipses lunares también eran una señal de que la Luna estaba siendo atacada. Ellos creían que, además de 20 esposas, la Luna tenía muchas mascotas, aparentemente no muy dóciles. Cuando la Luna olvidaba alimentarlas, éstas la atacaban y hacían sangrar. Al final, las esposas le salvaban y le ayudaban a curarse.Otros pueblo californiano, el Pomo, tenía una explicación diferente para los eclipses. Según su visión, el problema se originaba cuando un oso se topaba con el sol mientras recorría la Vía Láctea. El astro se negaba a moverse y, en la pelea entre ambos, el oso lo eclipsaba. Y lo mismo sucedía cuando el oso continuaba su recorrido y se topaba con la Luna.En cambio, otra tribu, los Tlingit, del noroeste de los Estados Unidos, ofrecían una explicación mucho más romántica para los eclipses lunares. En su cosmovisión, el Sol y la Luna eran pareja y encontraban un momento a solas para amarse en la oscuridad.La luna de sangre o luna roja remite a las predicciones sobre el fin del mundo, porque según la Biblia será una de las señales de que el juicio final está próximo. Algunos pasajes que lo describen, como Hechos 2.20, refieren que “El sol se convertirá en tinieblas y la luna en sangre, antes de que venga en gran y notable día del Señor”. Lo mismo en Apocalipsis 6.12: “Hubo un gran terremoto y el sol se volvió negro como paño de saco de pelo, y la luna se volvió como sangre”. En algunas islas británicas creen que si señalas nueve veces a una luna roja se te cerrarán las puertas del paraíso. Por su parte, los budistas tibetanos creen que los buenos actos que se llevan a cabo bajo un eclipse multiplican nuestro buen karma.Pero una de las leyendas más conocidas vincula a Cristóbal Colón con una luna roja que, según cuentan, salvó la vida al almirante en su última expedición a América. Cuentan que en 1504 quedó varado en una isla, y como los indígenas se negaban a proveerle de alimentos, el navegante amenazó con que la Luna enrojecería de ira y el sol no saldría más. Como todos los navegantes de la época. Colón era un experto conocedor de los fenómenos celestes. El eclipse aterrorizó a los nativos, que le dieron las ansiadas provisiones. Tal vez una noche nublada habría cambiado la historia.

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