26 mayo 2019
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Homenaje a Unamuno con la impronta de Santa Teresa como testigo

Los actos culminan con una brillante representación en la que el filósofo y pensador debate con la santa sobre la fe, la mística y la vida misma

09 ene 2019 / 12:59 H.

Salamanca ha rendido un 31 de diciembre más un emotivo homenaje a Miguel de Unamuno, en un acto que ha contado con la presencia de numerosas personalidades del mundo de la política, la cultura, la Universidad y la sociedad salmantina, así como cientos de vecinos que han querido mostrar su respeto a uno de los "vecinos más ilustres" de la ciudad.

Como es habitual, el homenaje se ha llevado a cabo frente a la casa en la que vivió Miguel de Unamuno, en la calle Bordadores, espacio en el que se ha realizado una ofrenda floral, que este año ha tenido como protagonista al prior de la orden Dominicana en Salamanca, Ricardo de Luis Cadrballada, coincidienco con el VIII centenario de la creación de los Dominicos en la ciudad. Y, además, por la relación que también tuvo Miguel de Unamuno con la Orden, ya que en su convento aprovechó el pensador para "reflexionar" durante tres días tras una "crisis" y lugar al que también acudía para participar en debates y discusiones filosóficas. En la ofrenda también participó el alcalde de Salamanca, Alfonso Fernández Mañueco, que momentos antes destacaba, una vez más, la impronta de Unamuno en la ciudad.

El actor salmantino José Antonio Sayagués fue el encargado de presentar el homenaje, que ha sido organizado por la Asociación Amigos de Unamuno. El acto comenzó con la interpretación de varias piezas a cargo de la Banda Musical de Música de Salamanca, como 'Ronda de Castilla', de Ricardo Dorado, o 'De Atxuri al Arenal' o 'Véanse mis ojos' de J.I. Cotobal.

La novedad en esta edición ha sido la interpretación de obra dramática escrita por el presidente de la Asociación Amigos de Unamuno, Francisco Blanco, en la que se ha puesto de manifiesto las 'luchas', los 'debates' e interpretaciones del pensamiento de Unamuno y Santa Teresa de Jesús, en un diálogo entre ambos personajes, que provocó una sonora ovación por parte de los numerosos asistentes que se congregaron junto a la casa de Unamuno. "La obra simboliza un acercamiento místico, ideológico y vital entre Unamuno y la religiosa ya que que hoy se cierra el quinto centenario de la santa y hay muchos vínculos y alguna discrepancia en sus pensamientos", apuntó Francisco Blanco.

Esta dramatización fue dirigida por Pablo Málaga e interpretada por Manuel Blázquez y Cristina Redondo.