29 septiembre 2020
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Del 'Ecce Homo' de Borja al San Miguel de Peñaranda

La Asociación de Conservadores y Restauradores de Castilla y León reclama medidas que impidan intervenciones por parte de ´aficionados´ que no tienen formación como la ocurrida en Peñaranda

08 ene 2019 / 16:33 H.

El intento fallido de restauración de la pintura mural de un Ecce Homo en la localidad aragonesa de Borja hace cuatro años, por parte de una vecina del pueblo aficionada a la pintura, adquirió una repercusión mediática a nivel mundial pero destapó, a su vez, una larga lista de casos de este tipo en la que también figura la provincia salmantina con cerca de una decena de intervenciones de este tipo, principalmente en tallas religiosas.

La reciente visita a Peñaranda de un grupo de expertos en Patrimonio ha sacado a la luz el caso de un San Miguel del siglo XVII que puede verse en la ermita del Humilladero y que ha sido "víctima" de otra controvertida actuación que no ha dudado en calificarse como "un nuevo atentado contra el patrimonio" y que, lamentablemente, no ha tenido ningún tipo de consecuencia ni se ha denunciado siquiera ante el Obispado ni ante la Junta de Castilla y León.

Se trata de una talla barroca que representa a San Miguel Arcángel, patrón de la ciudad, y que según el sacerdote Tomás Gil "estamos ante una imagen de tamaño mediano, realizada correctamente en su anatomía y vestimenta, y encargada posiblemente con fines procesionales para la parroquia debido a que la gran imagen del retablo central no reunía esas condiciones debido a su tamaño, mayor que el natural, y consiguiente su peso. Desconocemos el autor".

Desde la Asociación de Conservadores y Restauradores de Castilla y León se ha vuelto a reclamar medidas que impidan estos hechos y que el patrimonio histórico y artístico caiga en manos de aficionados que no tienen ni la formación ni la experiencia necesaria para realizar estos trabajos sin olvidar, además, que los daños pueden ser incluso irreparables.

La dificultad económica de parroquias, cofradías y cabildos para afrontar proyectos de este tipo conduce, desgraciadamente, a recurrir a personas sin titulación ni formación que, en muchos casos, se ofrecen a "arreglar" imágenes y cuadros, incluso de forma gratuita, con los desastrosos resultados finales que obligan luego a recurrir a restauradores profesionales cuando el daño ya está hecho.