14 diciembre 2019
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La leonesa María Cureses gana el XXIV Certamen de Relatos Fundación GACETA

Jurista de profesión, la autora paga con “Candil de Sapo” la deuda que contrajo un día que bajó a la mina

02 dic 2019 / 10:17 H.

María Cureses, leonesa e inspectora de Trabajo y Seguridad Social, ha logrado el primer premio del XXIV Certamen de Relatos de la Fundación GACETA, dotado con 3.000 euros, con la obra titulada “Candil de Sapo”.

“Con “Candil de Sapo”, afirma la autora que concurrió con el seudónimo de Emma Zunz, “pago una deuda largamente aplazada: la que contraje el día que bajé a un pozo minero y pasé un día entero allá dentro, con esos hombres valientes en muchos sentidos, entre ellos el personal y el social.

“En León”, prosigue María Cureses, que reside en Madrid, “la mina estaba presente aunque no pertenecieses directamente a ese mundo: los propietarios que, poco a poco, dejaban de serlo, los silicóticos, las huelgas, las conquistas sociales, los cohetes el día de Santa Bárbara, los encierros en los pozos, los accidentes.... Pero cuando lo ves y lo respiras, tienes que escribirlo. Es literalmente otro mundo”.

María Cureses es inspectora de Trabajo y Seguridad Social, “quizá porque los temas sociales me interesan”. “Y a la minería “, asegura la autora de “Candil de Sapo”, “se deben muchas de las conquistas sociales y sindicales que hoy disfrutan todos los trabajadores”.

La ganadora del XXIV Certamen de Relatos de la Fundación GACETA también trabajó unos cuantos años en la Unión Europea en Bruselas, y “llevaba, cómo no, los temas de ayudas a la minería. Era la “charbonnière” de mi departamento”.

El jurado formado por Manuel Pérez, José Luis de Andrés, Juan Francisco Blanco, Santiago Juanes y Julián Ballestero ha seleccionado “Candil de Sapo” entre 620 trabajos presentados al certamen, procedentes de 27 países, siendo los remitentes más numerosos de España, Argentina, Portugal, Perú, Chile, Cuba, Colombia, Bolivia, Costa Rica, República Dominicana, Brasil, Venezuela, Francia, EE UU, Canadá e Italia.

Para el jurado, según comenta Julián Ballestero, director de LA GACETA, “Candil de Sapo” es un relato comprometido con un problema actual, el final de la minería en Castilla y León. Además, María Cureses de la Vega, “demuestra un gran dominio del lenguaje, de las técnicas y materiales que se utilizan en la explotación minera, además de un rico e intenso poder expresivo”.

“Por supuesto que me tienta convertir este relato en una novela”

Jurista de profesión, madre de familia y aficionada a la literatura, la historia y el cine. María Cureses asiste con regularidad a talleres de escritura y a una escuela de escritores donde ha cursado las disciplinas de Escritura Creativa, Relato Avanzado, Novela y Guion. Concurre con alguna frecuencia a certámenes literarios, en los que ha obtenido algunos primeros premios (Premio Orola 2019, Premio Torre Pacheco 2019, Premio San Lorenzo de Sevilla 2018, Premio Adolfo Rodríguez 2017).

–¿Le tienta convertir “Candil de Sapo” en novela?

–Por supuesto. Echo de menos, en la novela actual, el tema fascinante de la minería. Después de la “cuestión social” que trataron tanto los realistas, no existen en España muchas novelas de mineros, al contrario que en otros países (Perú, Bolivia, Chile, y en menor medida México), donde el mundo de la minería ha sido muy frecuentado.

–¿Desde cuándo escribe?

–Escribo desde hace años. Me gusta y desde que mis hijos han crecido, tengo un poco más de tiempo para hacer las cosas que antes no podía porque el oficio de madre es el más absorbente del mundo. No tengo una rutina fija para escribir. Trabajo muchas horas en el ordenador haciendo informes, investigación de accidentes, actas... y mi descanso de los expedientes es cambiar de pantalla y retomar un relato que he empezado hace días o semanas. Al principio, es siempre una idea que cuesta atrapar; luego, es la idea la que te atrapa a ti. Se convierte en obsesión hasta que logras terminarlo.

–Al presentarse a este concurso ¿buscaba más visibilidad?

–Con los concursos buscas saber si lo que escribes le interesa a alguien. Buscas que buenos lectores, lectores con criterio (menos benévolos que la familia o los amigos), te digan: “Esto está bien”. Supongo que es una forma de visibilidad.

–Lleva cuatro años acudiendo a talleres de escritura.

–Definitivamente, se aprende muchísimo. Puedes tener inclinación por la escritura o hasta cierta facilidad para ello, pero la técnica, el andamiaje de un relato... eso te lo tiene que transmitir un profesional.

–Quiere publicar.

–Como todo escritor en ciernes, me gustaría publicar y hacer llegar a un cierto número de personas mis textos. Creo que el oficio de escritor es dar cuenta del tiempo que le ha tocado vivir. Aunque cuente mentiras, serán las mentiras de su tiempo.