25 mayo 2019
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Paseos entre robledales

La Alberca tiene varios senderos para disfrutar del paisaje serrano aunque el que une el pueblo con Mogarraz goza de una naturaleza privilegiada

05 abr 2019 / 10:29 H.

Además de los diferentes atractivos turísticos del casco urbano que hacen de La Alberca uno de los municipios más visitados de la Sierra de Francia, la localidad goza de un gran número de recursos para atraer al visitante entre los que sin duda ocupa un lugar más que destacado el entorno inigualable en lo que se refiere a paisajística y a riqueza natural.

Son muchos los senderos que transcurren por la zona inmersa en el Parque Natural Las Batuecas-Sierra de Francia en donde se encuentra la localidad, y varias las rutas que recorren diferentes robledales, quizás una especie menos conocida que los castaños, árbol muy representativo y abundante en el municipio serrano cuyos bosques se prodigan por el espacio protegido. El GR-10 —también conocido como Travesía de la Sierra de Francia— discurre en algunos tramos del camino por estos magníficos robledales que son otro de los tesoros naturales de La Alberca.

El Camino de las Raíces —impulsado por la Diputación de Salamanca y que comparte la primera parte con el sendero GR-10— sigue un trazado circular de algo más de ocho kilómetros en un recorrido que fusiona naturaleza y arte gracias a las esculturas que se dispersan a lo largo del trayecto y que invitan a observar el paisaje desde otro prisma. En este Camino de las Raíces los robles comparten protagonismo con los castaños en buena parte del recorrido además de que su trazado atraviesa lugares tan emblemáticos como la laguna de San Marcos o la ermita de las Majadas Viejas.

La ruta que une La Alberca con el también municipio serrano de Mogarraz es otro de los trayectos en los que disfrutar de esta especie arbórea que en esta época presenta estampas muy diversas en la Sierra de Francia. Con la primavera recién estrenada los robles empiezan poco a poco a sacar la hoja por lo que todavía es posible admirar su evolución disfrutando en las zonas más bajas de la desnudez invernal de sus ramas y en las zonas altas del estallido de la nueva estación con la eclosión verde en estos magníficos robledales dispersos por el corazón de la Sierra de Francia.

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