16 octubre 2019
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El Unionistas suma un punto en casa ante el Tudelano (1-1)

Vuelve a sumar tres jornadas después; sin embargo, no consigue el objetivo marcado de sacudirse el estado de alerta. El tanto de Ayoze a balón parado rescató al conjunto de Aguirre de la derrota tras firmar un choque rudo y espeso

12 oct 2019 / 20:21 H.

La AEMET —Agencias Estatal de Meteorología— se vino a sumar al estado de alerta en Las Pistas; aunque con un grado menos de intensidad: de color amarillo [en la tabla está marcado el rojo por la posición de descenso] por el viento racheado que sopló sin pausa durante todo el choque; y que en la primera parte se vino a sumar a favor del conjunto de Roberto Aguirre. Pero ni con esas... Por h o por b el Unionistas no supo o no quiso aprovecharlo. Quedaron como excepciones los disparos de Piojo y Góngora desde la larga distancia, el balón se revolvía en su trayectoria por la acción de Eolo. Y puso en sus aprietos a Pagola, que supo desenredarse para resolver en su favor: primero a mano cambiada, después de forma natural. Las dos con la mano diestra. Fuera de los intentos desde la larga distancia, el emita de la Unión atajó o embolsó con autoridad los balones que viajaban hacia sus dominios del área pequeña, que no fueron muchos. Ni un solo apuro serio en los 45 minutos en los que el viento le pegaba con fuerza en la cara. Y el trabajo justo durante la primera media hora, pues el Unionistas se dedicó a contemporizar no se sabe muy bien qué. El fútbol de trenza brilló por su ausencia. También en el Tudelano, que encontró en la banda derecha la vía de agua sobre la que poner balones a la olla. No sufrió el Unionistas, pese a que se dejó llegar mucho al conjunto que dirige Lumbreras. El centro del campo perdido para la causa defensiva, a partir de la corona del área es cuando se comenzaba a poner el freno... El zurdazo de Góngora desde tres cuartos vino a volver loco el partido por cinco minutos: un correcalles que se enlazaba el “uy” y el “ay”. Pero que no pasó de la interjección de la grada. De la Nava, que volvía tras dos partidos KO, buscó entre líneas y solo encontró apoyo en Javi Navas. La apuesta de resolver en solitario tampoco le salió: su único disparo entre palos lo sacó con las espinillas Pagola. Eriz Mata no dudó: llegó el minuto 45 y mandó a los dos equipos a la caseta sin añadir...

“¡Esta hinchada está loca, loca por verte ganar!”, había cantado la grada de Las Pistas de inicio. El eco no había tenido trascendencia en la primera mitad; tampoco lo tuvo en la segunda parte. Y, si cabe, menos durante el primer cuarto de hora. El viento a la contra le devolvió al Unionistas la primera mitad desaprovechada: el Tudelano jugó con Eolo al toque; como si fuera un jugador más camino de la puerta de Brais. Iñaki estrelló un balón en el travesaño como primer aviso. Hubo un segundo: Obi se encontró solo cuatro minutos después con un rechace a las puertas del área; y solo con la finta se quitó de encima a Ayoze camino del gol, que inexplicablemente no llegó. Ni siquiera el disparo entre palos. No hubo un tercer aviso: la terca ocasión de la segunda parte [minuto 62] acabó en la red; Zabaleta empalmó sin pensárselo un balón sin dueño en la frontal y más por Brais que por el viento llegó el tanto visitante. El meta gallego voló tarde y cuando el balón cayó empicado a la altura de la línea de gol le pilló sin emprender la maniobra de aterrizaje. El gol dejó descompuesto al Unionistas; no con los brazos bajados, pero casi... el Tudelano, sin embargo, se dio por satisfecho. El conjunto de Aguirre no parecía tener un arreglo a la vista —el banquillo como imagen de la reacción: cuatro jugadores de corte defensivo, un mediocentro y tan solo Garrido como revulsivo en ataque...—, salvo que apareciera el balón parado. Que llegó como salvavidas al que agarrarse a trece minutos para el final: Góngora colgó el balón medido y templado desde el córner al punto de penalti... y Ayoze entró desde atrás con toda la contundencia para poner las tablas. El Unionistas sacó en claro tras el gol la efervescencia: las dudas del Tudelano tras verse con los tres puntos también jugaron. Fruto del empuje [por el empuje], Garrido tuvo a renglón seguido una ocasión clara de remate. El disparo, picado —hecho a través de la puntera— se marchó por encima del travesaño sin inquietar. Fue la última ocasión de lograr la victoria. No hubo más. El punto vino a sumarse para el Unionistas sin la contundencia necesaria para rebajar el nivel de alerta.