23 septiembre 2020
  • Hola

El juez “da un tirón de orejas” a la Junta tras autorizar el confinamiento de Aranda

La restricción de la movilidad se revisará pasados siete días y el Gobierno Autonómico deberá identificar a los infectados

Burgos /
07 ago 2020 / 17:34 H.

El Juzgado de lo Contencioso Administrativo Número 1 de Burgos ha ratificado las medidas sanitarias aprobadas por la Junta para Aranda de Duero (Burgos) al tener “constancia clara” de que existe transmisión comunitaria.

Así lo señala el auto, al que ha tenido acceso Europa Press, que refleja que esta ratificación tendrá de inicio una duración “máxima” de siete días. “Dos días antes de la finalización de cada periodo, el responsable del servicio de localización y rastreo deberá enviar a este juzgado un informe sobre la situación de los focos, así como los indicios que tenga de la existencia de otros no detectados. Recibida la misma, y antes de la conclusión de ese plazo, el juzgador decidirá sobre la continuación o no de la medida”, añade.

Para el juez es “mucho” lo que se les está pidiendo a los ciudadanos de Aranda de Duero y no “puede ser menos” el esfuerzo de la Junta al respecto a la que reclama identificar que personas están infectadas e imponer a las mismas medidas “individuales” de confinamiento.

El juzgado reconoce que del contenido del informe médico aportado se deduce, “con claridad”, que se ha producido en los últimos días un incremento “muy significativo” en el número de contagios por SARS-COV-2/COVID-19 que aconsejan la adopción de medidas que reduzcan la posibilidad de contagios entre los ciudadanos de la Aranda de Duero --que ha pasado de 22 casos a 230 desde el 27 de julio, detalla el auto-- y con los residentes en otras localidades.

“Y ello de forma inmediata, dada la capacidad de transmisión del virus y el hecho de que puede ser contagiado en los tres primeros días cuando las síntomas aún no han aparecido”, explica.

Una decisión, aclara, que no se adopta, “ni ahora se ratifica”, con base en la “gravedad” que haya adquirido la enfermedad en los pacientes de la localidad, dado que en la propia solicitud consta, continúa el auto, que el 92,5 por ciento de los enfermos son asintomáticos y existen “sólo dos hospitalizados”, “sino por la constancia clara de que existe una transmisión comunitaria en esta localidad cuyos focos no han podido ser determinados por los mecanismos de rastreo de la Junta, lo que hace que se pueda decir que la enfermedad se encuentra fuera de control dentro del ámbito de esta localidad”.

Así, en la misma solicitud se reconoce que hay 45 casos asociados a nueve brotes familiares o sociales, pero que existen otras nuevas agregaciones familiares que se están estudiando en la actualidad, mantiene el titular del juzgado Óscar Luís Rojas de la Viuda.

En este punto, el auto insiste en que la medida que se adopta, y que se ratifica en lo sustancial, se debe considerar como un “último recurso” ante la superación por la enfermedad de las medidas de prevención individual y también de los sistemas de detección y seguimientos adoptados.

“Ahora bien, y esto es especialmente relevante, si actualmente, con los datos que tenemos, la enfermedad no ha provocado una situación de gravedad en los pacientes, y, por lo tanto, los servicios sanitarios funcionan con normalidad, las limitaciones de movimientos y de la posibilidad de reunirse con colectivos mayores de 10 personas sólo pueden entenderse, y mantenerse, mientras esta situación de descontrol siga existiendo”, matiza.

“Es por ello que este juzgador no considera adecuada la solicitud de ratificación en tanto se pide, como por otro lado consta en la orden, que las medidas se mantengan durante 14 días, porque esos 14 días se establecen por ser el periodo considerado normalmente de incubación máxima; y lo que debe intentarse por la Junta, estableciendo y reforzando si es necesario los mecanismos de identificación y localización, es identificar que personas están infectadas e imponer a las mismas medidas individuales de confinamiento”, añade.

Para el juez es “mucho” lo que se les está pidiendo a los ciudadanos de Aranda de Duero y no “puede ser menos” el esfuerzo de la Junta al respecto.

“De esta forma, si antes de esos 14 días, la Junta pudiera tener un conocimiento razonable del origen de los focos y localizar a las personas afectadas, confinándolas, las medidas generales deberían decaer”, ha añadido.

Aranda no cumplió con las medidas de seguridad en el ámbito privado

Las medidas de contención adoptadas por la Junta de Castilla y León en el municipio burgalés de Aranda de Duero, con restricción a la libre entrada y salida de personas tras la propagación del virus, ha sido acogida con resignación por los vecinos y veraneantes, quienes coinciden en que “¡se veía venir!”, tanto por la proliferación de botellones como por la falta de concienciación de muchos a la hora de adoptar medidas de seguridad.

El confinamiento decretado por la Administración regional rigen ya en este municipio al que, sin embargo, se han trasladado muchos vecinos de localidades próximas para realizar sus compras diarias.

Entre ellas, Marimar ha acudido esta mañana a Aranda para realizar gestiones bancarias y de Correos relacionadas con su empresa, situada en una localidad próxima, y, en declaraciones a Europa Press, se ha tomado las medidas con cierta tranquilidad, dentro de ese espíritu de “intentar entre todos poner un granito de arena para salir de la situación”.

Algo más molesto se mostraba otro vecino por un confinamiento que se suma al padecido en los últimos cuatro meses. “¡Pues como va a caer la noticia, pues mal, y todo ello por cuatro gamberros que se dedican a hacer botellones!”, mientras que Leonor Colorado es también de los que piensan que si ahora están así es “porque la gente hace lo que le da la real gana. Es triste, pero a ver si en estos quince días se consigue algo, y que se tenga muy en cuenta el tema de los botellones”, advertencia que, como así confiesa, realiza continuamente a su nieto de 21 años.

Haciendo causa común con los anteriores, Manuel Contreras Arribas, se ha mostrado muy crítico con la falta de concienciación de muchos ante la grave situación generada por la COVID-19, sobre todo por aquellos para quienes no parece regir la obligatoriedad del uso de las mascarillas.

No se está multando

“¡Se están haciendo las cosas rematadamente mal, tanto en la calle como en los bares, donde no se guarda la distancia adecuada, y encima la policía no impone las multas que debería!”, se queja indignado.

También la situación ha afectado a aquellas personas que han decidido pasar sus vacaciones tanto en Aranda como en otras localidades próximas, entre ellas José Luis, durante estas dos semanas en Torregalindo pero vecino de San Sebastián.

Es un asiduo de las compras en la villa arandina, a la que acude a diario para aprovisionarse de víveres y del periódico. “Sigo viniendo a comprar porque la comida no perdona, pero ahora ya no me tomo el cafecito antes de volver”, explica con una sonrisa este veraneante, en la misma línea que Andrés, vecino de otra localidad situada a unos 4 kilómetros que, como así coincide con los anteriores, asegura que era algo que se veía venir, aunque añade que a él no le afecta mucho porque prácticamente no sale del pueblo.

En la misma línea se manifiesta Carlos Simón, natural de Aranda pero vecino de Fuentespina, que, acompañado de un familiar, ha acudido a la villa para una consulta médica, así como José Alberto Calvo, de Quintana del Pidio, también de visita para realizarse una prueba del coronavirus debido a que el lunes será sometido a una operación para corregir una hernia inguinal.

Para este último, la situación, amén de los contratiempos e incomodidades, plantea sobre todo problemas económicos, “sobre todo cuando parecía que las cosas iban en la línea de arreglarse”.