26 septiembre 2020
  • Hola

El motivo por el que este año es más difícil amontonar pipas en Salamanca

Desilusión de los agricultores por medias en la cosecha de girasol que se sitúan en las zonas buenas en los 900 kilos cuando en campañas “normales” obtenían entre 1.300 y 1.400

17 sep 2020 / 10:15 H.

Este año lo complicado es encontrar montones de pipas de girasol incluso en las zonas más productoras de Salamanca, como es la de Calzada de Don Diego-Quejigal. Ahora que los agricultores han acelerado la cosecha por temor al anuncio de lluvias, las bajas medias de la cosecha han sorprendido a todos, productores y compradores, porque están en torno a los 900-1.000 kilos por hectárea en estas zonas óptimas para el cultivo y la producción va cayendo incluso hasta los 500. “Así es imposible hacer montones”, se queja un agricultor que descarga el girasol en la era que le ha indicado el comprador. También quien recibe el girasol está desesperado, y tiene doble motivo de queja: por una parte, por las palomas, que si no desaprovechaban la ocasión de devorar pipas en la tierra -”esta mañana habría 200 junto a la cosechadora”, dice- como para perder la oportunidad de alimentarse cuando ya están las pipas en la era. El otro motivo del comprador para quejarse es la humedad porque por la amenaza de lluvias mantiene que hay agricultores que se han precipitado y han entregado la producción verde, sin secar, y eso les penalizará a ellos y a él le puede traer problemas en la fábrica. La pipa que demandan es de 8-9 grados de humedad y hay parcelas que entran con 18-19. “Se ponen nerviosos”, dice, y “yo prefiero decirles siempre que estén tranquilos, que esperen. Lo que ocurre es que cuando empieza uno ya cosechan todos”, apunta. En Salamanca hay 17.054 hectáreas de girasol.

Si la lluvia finalmente no llega y al ritmo que va la campaña, se estima que en apenas 10 días habrá terminado la cosecha de girasol en la provincia de Salamanca. De no ser así, dependerá del agua que caiga, pero la recolección puede prolongarse hasta los 15 o 20 días. Aunque llueva, el girasol resiste bien en la tierra e incluso hay quienes mantienen que el agua puede llegar a favorecerle en esta fase final del cultivo... igual que en el resto. Y es que el problema de este año, por el que hay apenas montones grandes de girasol, está en las escasas lluvias que han caído en Salamanca desde que empezó a crecer en mayo.