17 junio 2019
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Un hombre que trabajaba demasiado se acuesta con dolor de cabeza se despierta sordo y ciego

Guido Fernández era un argentino de 35 años productor de televisión. Trabajaba día y noche y vivía pegado al teléfono móvil

15 abr 2019 / 18:23 H.

Guido Fernández, de 35 años, era productor en Telefé, una cadena de televisión argentina. Estaba trabajando en el programa ‘Sábado Bus’ y no descansaba ni un minuto. “Era una vida sin horarios, con el teléfono todo el día pegado a la oreja, yendo y viniendo del canal a casa, de casa al canal, no desconectaba la cabeza nunca”, cuenta en una entrevista a Infobae.

Tiene mujer, Georgiana, y dos hijos pequeños: Benicio, de tres años, y Esmeralda, de cuatro meses.

Una mañana, Guido se despertó con dolor de oídos. Ignorando su molestia fue a trabajar y estuvo todo el día grabando en la calle para el programa en el que trabajaba. “Hacía un frío terrible, el que era mi asistente me decía: ‘Vete a tu casa, yo me quedo’, pero yo no quise”, relata el productor.

Aunque el médico le detectó otitis, él siguió con su trabajo. Pero una noche, su mujer se despertó sobresaltada y asustada por su marido. Guido estaba convulsionado, se había orinado en la cama y estaba inconsciente.

Los médicos barajaron varias posibilidades. Creyeron que podía haber sufrido un accidente cerebrovascular o que tenía VIH. Pero lo que sufría Guido era una meningitis aguda, provocada por la bacteria Neumococo. Tenía el cerebro inflamado y los médicos no tenían mucha esperanza en que se recuperase.

Pasó un mes en coma y, cuando despertó, no veía ni oía nada. Había perdido la visión y se había quedado completamente sordo.

Consiguió comunicarse con sus seres queridos con letras de goma eva, que iba palpando hasta reconocer la letra que era y poder comprender frases completas.

Se sometió a rehabilitación y le colocaron implantes cocleares en ambos oídos. Consiguió recuperar la audición en un oído, volvió a caminar y recobró un 20% de visión en un ojo.

Guido reconoce que esta lección de vida le ha ayudado a reencontrarse consigo mismo y a apreciar lo que tiene a su alrededor, más allá del trabajo. Ahora prefiere disfrutar de la compañía de su familia, su mujer y sus dos hijos. En 2015, Guido terminó su primer libro “Abrir los ojos” y lo presentó ante cientos de personas. De allí se abrió un nuevo camino y ahora da charlas motivacionales, para ayudar a otras personas como él.

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