23 abril 2021
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A por 1.000 capítulos de ‘Servir y proteger’, la serie con un millón de espectadores

Fran Carballal y David Cotarelo, vinculados a “Servir y proteger”, enseñan el oficio en el Máster de Guion de la Pontificia de Salamanca

06 abr 2021 / 15:59 H.

Fran Carballal, coruñés, y David Cotarelo, salmantino, están unidos por la ficción televisiva en series como “Servir y proteger”, por su etapa de estudiantes universitarios en la ciudad, y también como profesores en el Máster de Guion de Ficción para Cine y Televisión de la Universidad Pontificia de Salamanca. Ambos conocen, por dentro, el reto que supone llevar al espectador una serie diaria de ficción y que cuente con el respaldo de la audiencia.

Carballal, director de contenidos de Plano a Plano, entró como guionista en esta productora de cine y televisión cuando Cotarelo ocupaba este mismo puesto: “David tenía que supervisar e impulsar “Servir y proteger”. Pusimos en marcha un formato muy difícil. Argumentalmente, he firmado más de 700 capítulos de la serie y he escrito ciento y pico. En cuatro temporadas, he participado en infinitas tramas (no las sé contar), con muchos triángulos amorosos, muchas revelaciones inesperadas... Ha funcionado muy bien, a pesar de que era una apuesta muy complicada: un policiaco diario, que es contemporáneo, y que nació en un momento en que no existía un paradigma así en la ficción española”.

Cotarelo, que concibió las primeras líneas de “Servir y proteger”, apunta que en esta ficción “había que lidiar con las restricciones del horario infantil. Por su horario y por el servicio público que presta Televisión Española, no podía haber determinado tipo de representación de violencia ni de conflictos de adultos, lo que obliga a los guionistas a hacer cabriolas para contar las mismas cosas sin que se resientan” las tramas.

En la actualidad “Servir y proteger”, producida por TVE en colaboración con Plano a Plano, y ambientada en una comisaría de policía, “sigue siendo la primera opción de su franja, con una audiencia de casi un millón de espectadores todos los días. La renovación permanente de personajes, de escenarios, de conflictos —que se nutre de la actualidad y los sucesos—, tiene mucha mecha y sigue ilusionando a los espectadores”, comenta Carballal. “Es una serie exigente y no puede fallar un engranaje muy preciso: tienen que salir seis escaletas a la semana, seis guiones dialogados de 45 o 50 minutos, tienen que estar bien enhebradas las tramas, todos los guionistas (12 o 13 profesionales solo en guion, que han recibido varios premios) y todo eso tiene que funcionar también en la maquinaria de producción: encajarse con los ensayos, las sesiones de los actores, las sesiones de los directores.... Hice algún cameo en la serie y cuando ves por dentro el vientre de la bestia, lo rápido que tiene que ir la producción y lo ajustado y preciso de sus engranajes, es un maravilloso milagro que siga siendo diaria y con esa calidad”, apunta el guionista.

En el reparto de tareas, los escaletistas hacen un esbozo de la trama, tejen la estructura del capítulo: qué secuencias tiene, qué ocurre en ellas y cuál es el contenido y el avance del capítulo. Y la labor de pulido, de cuáles son los diálogos y cómo se construye esa escena para que funcione dramáticamente corresponde a los dialoguistas. Una vez revisado por el coordinador de guion, está listo el capítulo definitivo. “El 9 de julio se estrena el capítulo 1.000 de “Servir y proteger”. ¡La ilusión que hace llegar a semejante cifra, con lo difícil que es que se renueve una serie diaria y que se pueda celebrar con buena salud!”, exclama Fran Carballal.

David Cotarelo y Francisco Carballal coordinan el taller de desarrollo de proyectos de ficción del Máster de Guion para Cine y Televisión de la Universidad Pontificia de Salamanca. “Hacemos”, explican los profesionales, “una simulación del mundo profesional, que tiene tanto de exigente, espontáneo, subjetivo y a veces ‘mentiroso’: hay que generar ideas constantemente que pueden ser mejores o peores, pero que pueden triunfar según cómo las defiendas o cómo encajen en una estrategia de ficción. Este curso hemos ido a un modelo mixto, con sesiones online con ponencias, y en los talleres hay sesiones presenciales con todas las medidas de seguridad, como la mascarilla, que siempre resta un poco de expresividad al momento vehemente de vender las tramas, pero por lo menos tiene cercanía”.

En su taller se pone en marcha una serie dentro de la posible estrategia de ficción de las cadenas televisivas y del mercado audiovisual. “El Máster da herramientas, como sabemos David y yo después de haberlo cursado como alumnos. No regala ni la capacidad de trabajo ni la vocación, pero hace mucho por trabajar desde esas dos premisas. El boom de las series ha generado mucho interés por la profesión de guionista, que era una figura invisibilizada y ahora es casi heroica porque la asimilamos a las ficciones que nos gustan y adivinamos un demiurgo detrás de ellas. Ha hecho que mucha gente se incorpore a las aulas”, dice Carballal. Aparte de los graduados en Comunicación Audiovisual, hay muchos tipos de perfiles entre los alumnos de Salamanca.

El camino para llegar a ser guionista profesional es arduo, pero sigue habiendo salidas laborales, certifican los dos profesores. “La gran utilidad del Máster es enseñar las herramientas y ciertos caminos atajos para saber contar historias de una manera más fácil y acorde a lo que la industria va a demandar”, indica Cotarelo, que también ha estado ligado a series como “Cuéntame”, “Allí abajo”, “Amar en tiempos revueltos” y “Águila Roja”. Al escribir guiones hay que llegar a consensos, ser humildes, gestionar la frustración de reescribir... “Quien lo trae consigo, lo pule, y quien no lo trae, tiene que aprenderlo en el máster”, recalca Fran Carballal.

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