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Bellotas de hachís, cocaína y tarjeta micro SD que portaba en el organismo. MINISTERIO DEL INTERIOR
Tres años y tres meses de prisión para el interno que regresó a Topas con hachís en el recto y el estómago

Tres años y tres meses de prisión para el interno que regresó a Topas con hachís en el recto y el estómago

M.Y.D. sustituye además la multa de 5.000 euros por otros tres meses entre rejas. Las partes han alcanzado el acuerdo en la mañana de este lunes

M. C.

SALAMANCA

Lunes, 6 de mayo 2024, 11:48

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El preso ceutí que hace tres años regresó de un permiso con su organismo lleno de hachís pasará otros tres años y seis meses más entre rejas por los hechos. La Audiencia Provincial de Salamanca ha acogido este lunes por la mañana el acuerdo entre las partes en la pena a imponer a M.Y.D. por el delito de tráfico de drogas del que se le acusaba: tres años y tres meses de prisión y multa de 5.000 euros que sustituirá por otros tres meses más en el centro penitenciario al no tener recursos para abonarlo.

Tal y como ha venido informando LA GACETA, los hechos se remontan al mes de junio de 2021. Tras disfrutar de un permiso penitenciario en su ciudad natal, Ceuta, el interno llamó desde allí al centro penitenciario de Topas para informar que debido al mal tiempo no había podido coger un barco, de manera que no podía regresar a la prisión el día que tenía que hacerlo.

Los trabajadores del penal comprobaron entonces que ninguna embarcación había tenido que suspender sus viajes y que el interno les había mentido. Ello, junto a otra serie de circunstancias, hizo sospechar a los funcionarios.

Al regresar el recluso a la cárcel y tras ser preguntado, este expulsó unas cuantas bellotas que tenía en el recto, asegurando que no llevaba nada más. Pero todo apuntaba a que no decía la verdad y, con la oportuna autorización judicial, se le practicó en el hospital un examen radiológico que permitió comprobar que portaba más objetos dentro de su cuerpo. En concreto, más de 40 bellotas de hachís, dos envases con tres gramos de cocaína.

Extraer la droga de su cuerpo no fue tarea fácil. En un primer momento los médicos trabajaron con la incertidumbre de que llevara alguna otra sustancia que, de haberse abierto la cápsula que lo envolvía, pudiera resultar mortal para el preso. Además, el hecho de que las tuviera en el estómago hizo plantearse a los especialistas la posibilidad de que no las expulsara de manera natural y que tuvieran que intervenirle en quirófano. Por suerte no fue así y tras días de estrecha vigilancia, expulsó la droga por sí mismo. Tras ello fue conducido nuevamente a la prisión de Topas.

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