06 mayo 2021
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‘Quini’, el ganadero okupa que acumula un carro de denuncias

El criador de Membribe ha vuelto a prisión por estafa en la compra de unas vacas en Asturias. La Guardia Civil le investiga por tener reses muertas en una finca de Buenamadre de la que fue desahuciado por impago en febrero

16 abr 2021 / 20:52 H.

Durante años ha ido acumulando denuncias y también condenas por delitos varios y desde el pasado mes de marzo permanece en el centro penitenciario de Topas, donde ha vuelto a ingresar para cumplir una condena por estafa en la compra de unas vacas en Asturias.

El ganadero salmantino J.G.O., ‘Quini’, se hizo conocido en el mes de octubre del año 2013 por espantar a sus vacas para que no se las llevara la comisión judicial de las fincas de la entidad local menor de Navagallega de las que iba a ser desalojado por impago. Más tarde fue denunciado por cortar los alambres que las autoridades habían colocado en la finca con el fin de que su ganado pudiera entrar en ella. Recientemente fue juzgado por incumplir el convenio durante un concurso de acreedores y hacer desaparecer alrededor de 50 vacas, el juicio hubo de suspenderse y aplazarse por motivos de salud, pero finalmente se celebró y el ganadero acabó condenado de nuevo a algo más de un año de prisión.

El ganadero, que desde los 15 o 16 años se viene dedicando a la cría de ganado es oriundo de Membribe de la Sierra -municipio de 112 habitantes ubicado en la comarca de Guijuelo y al que pertenece la entidad local menor de Navagallega-. En concurso de acreedores y con un sinfín de denuncias en su historial, algunas con condena de prisión aunque cancelados debido al tiempo transcurrido, a día de hoy continúa acumulando denuncias en su dilatado historial.

La última, según ha podido saber LA GACETA, por un presunto delito de maltrato animal en una finca de Buenamadre arrendada a su nombre, de la que igualmente fue desahuciado por impago y que debería haber abandonado -conforme a sentencia- el pasado mes de febrero.

En este último caso, fue denunciado por alguien que dijo haber visto vacas muertas en la finca, así como por los daños causados en árboles de reforestación que había en la finca antes de que él la arrendara y en un terreno que no estaba autorizado a utilizar.

Curiosamente cuando la Guardia Civil le llamó para que diera explicaciones sobre estos hechos y cuando estaba en dependencias del Instituto Armado, los agentes le comunicaron que tenía una requisitoria, una orden de ingreso en prisión para cumplir una condena de un año y cuatro meses de prisión y el pago de 13.500 euros de indemnización que la Justicia le impuso por un delito de estafa en Asturias. Estafa consistente en entregar un cheque al descubierto por la compra de unas vacas. Por este motivo desde el pasado 24 de marzo, tal y como han confirmado las fuentes consultadas por este diario, el conflictivo ganadero de Membribe está de nuevo entre rejas.

“Lleva más de quince años actuando y defraudando a personas honradas que le arriendan fincas”, manifiesta a este diario una de las víctimas que prefiere mantener el anonimato sobre el conflictivo ganadero, y que señala que no solo hay afectados en Salamanca, también los hay en otros puntos de Castilla y León, así como de Extremadura y Asturias.

“Cuando la comisión judicial le iba a desalojar, se puso a hacer aspavientos y nos espantó a todas las vacas”

Manuela Crisóstomo era la abogada de la entidad local menor de Navagallega, pedanía de Membribe de la Sierra, cuando entorno al año 2011 empezaron a surgir los problemas con el díscolo ganadero. La letrada llevó todo el pleito contra J.G.O., primero por lo civil y más tarde por lo penal, que acabó con él en prisión, pero que años después continúa también en este caso sin pagar lo que debe.

“Este señor pujó y se quedó con el arrendamiento de la finca de los comunes, cuyas ganancias debían revertir en beneficio de los vecinos, y metió las reses, pero el problema es que no pagaba”, manifiesta la letrada que relata que tras acreditar el impago, la Guardia Civil de San Pedro de Rozados junto con la comisión judicial le fueron a echar. Unos vaqueros se encargaron de sacar las reses, tras lo que la comisión judicial puso unos precintos y le dio otra vez la posesión de los terrenos a la entidad local de Navagallega.

Cual fue sin embargo su sorpresa cuando, asegura Crisóstomo, “nos comunican que había cortado el precinto judicial, la alambrada y había vuelto a meter a todas las vacas en la finca”.

Fue entonces cuando la letrada decidió ir por lo penal -el anterior pleito había sido civil-, denuncia gracias a la que el ganadero acabó ingresando al fin en prisión.

Manuela había sido anteriormente testigo del episodio en que el ganadero llegó a espantar a sus vacas para que no se las llevara la comisión judicial: “Se puso a hacer aspavientos y nos espantó a todas las vacas”, recuerda al hablar de tan bochornoso incidente.

Como con el resto de sus víctimas, la entidad local de Navagallega continúa a día de hoy, diez años después de los hechos, a la espera de que algún día J.G.O. le abone todo lo que le debe: “Estamos y están a ver si algún día cobran”, lamenta la letrada salmantina.

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