01 julio 2022
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Qué hacer (y qué no) cuando se te suben las bolas

Consejos prácticos para prevenir este tipo de episodios

30 abr 2022 / 14:01 H.
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PALABRAS CLAVE

Podemos estar tranquilamente sentados o bien tumbados en la cama y de repente sentir que se nos 'sube la bola', un dolor totalmente intempestivo y muy molesto, que muchas veces nos cuesta calmar. ¿Por qué sucede esto? ¿Podemos prevenirlo?

Según explica Javier Benavent Picó, responsable del Servicio de Fisioterapia de IMED Valencia/ IMEDUCV Alto Rendimiento Deportivo, la bola forma parte del conjunto de músculos que se sitúan en la parte posterior de la pierna: “Son tres músculos que utilizamos en múltiples actividades de nuestra vida diaria: los gemelos y el sóleo o 'tríceps sural’”.

Así, cuando se sube el gemelo dice que aparece un dolor intenso en el músculo, con una contracción involuntaria y fuerte, no controlada, que impide colocar el pie de otra forma que no sea en posición de puntilla, y puede durar de unos segundos hasta algunos minutos.

Causas por las que suele subirse la bola

Sobre por qué puede subirse la bola, este experto apunta que hay varias teorías que, por un lado, podría deberse a un desequilibrio de electrolitos, falta de adaptación del músculo al esfuerzo que le pedimos, problemas en el aporte de sangre al músculo o en la función del nervio que lo inerva. “Simplemente el uso excesivo de un músculo, la deshidratación, o mantener una misma posición durante un periodo de tiempo largo podría desencadenarlo, aunque muchas veces no es fácil determinar la causa”, añade.

Estos episodios suelen ser bastante frecuentes por la noche, momento en el que disminuye el metabolismo y la frecuencia cardiaca. “Esto, añadido a la posición y a otros factores podría disminuir el aporte de sangre y de nutrientes que necesita el músculo para su correcto funcionamiento”, agrega el fisioterapeuta de IMED.

A juicio de Javier Benavent, en estos casos lo ideal es tratar de mantener el músculo en estiramiento, en el caso del gemelo habría que intentar mantener la pierna estirada y la punta del pie hacia arriba, es decir, lo contrario a estar de puntillas. “Además, el calor y la relajación del músculo de cualquier forma pueden facilitar la finalización del proceso del calambre”, apostilla.

En cambio, este especialista señala que lo que no hay que hacer en este tipo de casos es ponerse nervioso, tratar de andar, o forzar el músculo. “Son cosas que pueden prolongar el calambre e incluso podrían producir algún daño en el tejido muscular”, agrega.

Consejos para prevenir estos episodios

A la hora de prevenirlos apunta a una correcta hidratación y nutrición, aparte de mantenerse muscularmente activo, realizar ejercicios de flexibilización, y acudir al fisioterapeuta, especialmente si se hace ejercicio de alta intensidad o si es algo recurrente.

“Muchas veces, tras el episodio de calambre, se genera daño en las fibras musculares con problemas para la correcta función del músculo, por lo que si es algo repetitivo o si tras el calambre queda dolor o dificultad para las actividades del día a día, conviene visitar al fisioterapeuta para analizar y controlar el cuadro clínico”, afirma el responsable del Servicio de Fisioterapia de IMED Valencia/ IMEDUCV Alto Rendimiento Deportivo.

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