17 mayo 2022
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Las claves para combatir el síndrome de la casa enferma

De no seguir estos consejos, el aire interior de tu casa puede estar hasta diez veces más contaminado que el del exterior

15 may 2022 / 09:25 H.
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PALABRAS CLAVE

¿Sabías que las condiciones ambientales de nuestra casa nos pueden ayudar a ganar en salud? ¿Y que nuestra casa nos puede enfermar? El ambiente en el que vivimos juega un papel determinante en la salud de las personas, y, si tenemos en cuenta que pasamos aproximadamente el 90% de la jornada en espacios interiores, podemos entender la relevancia de garantizar una calidad ambiental que promueva el bienestar, el confort, y la salud.

Esto es lo que defiende Elisabet Silvestre, doctora en Biología, máster en Biología humana, máster en Bioconstrucción, así como referente en biohabitabilidad, con motivo de la publicación de 'Tu casa sana. Guía práctica para cuidar de tu salud y de la del planeta' (RBA Integral), donde advierte igualmente de que el aire interior puede estar hasta 10 veces más contaminado que el del exterior.

“Nuestra casa puede ser un aliado de la salud si nos nutre de luz natural, está bien ventilada, nos permite el contacto con el exterior, dispone de espacios flexibles, o por ejemplo de materiales naturales. Cuando alguna o varias de estas condiciones no se tienen puede favorecer el que uno se sienta más cansado, repercutir en el sueño, aparecer alergias, o intolerancias ambientales; que no nos sentimos bien porque las condiciones ambientales del hogar acaban afectando a nuestros sistemas biológicos”, subraya en una entrevista con Infosalus.

El síndrome de la casa enferma

En el libro, esta experta en biohabilitabilidad habla del llamado 'síndrome de casa enferma', aquellos problemas de salud causados por la contaminación del aire interior, independientemente del lugar, la sustancia causante o la patogénesis; un síndrome, según precisa, propuesto en 2007 por el doctor Seki y su equipo del departamento de Ciencias de la Vida de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Okayama (Japón), y al que atribuye síntomas como irritación de ojos, de nariz y de garganta, así como dolor de cabeza, fatiga o alergias entre otros.

Además, resalta que conocer las principales fuentes de contaminación ambiental que merman la calidad del aire interior de nuestras casas es el primer paso para poder evitarlas y respirar un aire más limpio: el humo del tabaco; los materiales de construcción y de acabados en los interiores (pinturas, barnices, ceras, suelos, moquetas, alfombras...); los gases y humos derivados del uso de combustibles dentro de casa; los compuestos orgánicos volátiles que se liberan con la quema de combustibles como la madera o el carbón, por ejemplo; la temperatura y la humedad relativa; el polvo, no solo fuente de suciedad y de microorganismo, sino que también contiene sustancias tóxicas; los productos de limpieza; los pesticidas y otros productos para tratar plantas; el gas radón; los productos de higiene personal; y en general cualquier producto químico doméstico, entre otros.

Con ello, Silvestre promueve las siguientes claves para promover la salud en nuestras casas y que, en definitiva, nuestra casa sea un aliado de nuestra salud:

·Que entre el sol en casa.

·Ventilar a diario, de forma natural y cruzada, generando circulación del aire. Disponer de un medidor de CO2 en casa que nos indique cuándo habrá que ventilar.

·Dejar los zapatos en la entrada de casa para no introducir contaminantes en casa, así como los objetos que no se van a necesitar.

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·Que no se acumule el polvo, donde también se acumulan sustancias químicas, especialmente poco volátiles como algunos plastificantes, que proceden de productos que se emplean en la limpieza y mantenimiento del hogar

·Elegir materiales más naturales, especialmente los de acabados de interior como pinturas, barnices, muebles, alfombras, entre otros elementos.

·Optar por productos más amables con el medio ambiente y la salud de las personas como detergentes, ambientadores, higiene personal, etc.

·En la cocina, apostar por alimentos de verdad, frescos, de temporada, menos procesados, ni envases plásticos.

·En el baño ventilar y menos plásticos.

·Luz natural y además la luz artificial adecuada a lo que necesita el cerebro, especialmente disponer de luz cálida y evitar la azulada al atardecer para tener un descanso más reparador.

·Además, a través de la luz, el color y las formas, el color, se puede crear un espacio que acoja, propicie la calma y aporte bienestar y confort.

“Si se apuesta por materiales más naturales y los productos de uso habitual más sanos se respira un aire más limpio en casa. De hecho, los estudios indican que el aire interior puede estar de 2-5 veces más contaminado que el exterior y en parte es por todos estos productos que elegimos”, destaca esta experta.

A la hora de cocinar

Por otro lado, Silvestre sostiene que la cocina es el lugar de la casa donde está muy presente el plástico, en los envases y en la alimentación. “Solo hace falta ver la basura que se ha generado después de llegar de la compra y de colocar todos los alimentos y productos en su lugar. Bolsas, envases, bandejas, o botellas, y para las que existen otras opciones más sostenibles que no implican tanto impacto ambiental, ni para la salud de los seres vivos”, agrega.

Así, para tener una casa más sana apuesta por comprar alimentos frescos sin envases plásticos, como las frutas y verduras, usar bolsas de tela o malla de algodón reutilizables para pesar, apostar por el consumo a granel, de botellas de cristal. Evitar los procesados y calentarlos directamente con sus envases plásticos dice que es otra medida para comer más sano y evitar plásticos, así como preparar los alimentos y conservarlos en recipientes de cristal; o evitar el plástico al calentar alimentos y bebidas; sin olvidarse de las opciones más sostenibles para envolver el bocadillo, olvidándose del plástico.

Productos de limpieza

A su vez, otra de las vías para mantener una casa sana debe centrarse en la higiene diaria, y esta experta alerta de que productos de uso habitual como la lejía, el amoníaco o el salfumán, por contacto o por los vapores que desprenden pueden irritar la piel e inflamar los ojos, la nariz, o incluso las vías respiratorias. “Y las mezclas son peligrosas, como la lejía y salfumán que produce gas cloro, un agente muy irritante para las vías respiratorias; o la lejía con amoniaco libera cloraminas, muy irritantes y tóxicas. Las personas que limpian son las más expuestas, las más afectadas”, avisa.

Además, señala que habitualmente se suelen utilizar bastantes productos para realizar la limpieza del hogar y cada uno suele contener varias sustancias orgánicas volátiles que acaban en el aire que respiramos: “En las casas con bebés, niños y personas con alergia o sensibilidad ambiental es mejor usar productos más amables para nuestra biología. En la próxima compra se puede elegir productos que indiquen en su etiquetado que siguen criterios de calidad ambiental. Ahora hay muchas empresas que apuestan por líneas más sostenibles y ecológicas”.

Para los productos de higiene del hogar también se puede apostar por minimizar plásticos, hay marcas que incluso se ofrecen a granel, y damos uso a un mismo envase más tiempo, apostilla esta especialista en biohabitabilidad.

Higiene personal

En última instancia, le preguntamos por el baño, una estancia donde el agua y el vapor de agua están bien presentes tras la ducha. “Mejor disponer de una estancia lo más ventilada posible, así se evita condensaciones, humedades y la aparición de moho”, subraya.

Resalta que en el baño el plástico suele estar bien presente, no solo en envases de champú, en geles o cremas, sino que también en pequeños productos de usar y tirar como bastoncillos, hilo dental, maquinillas de afeitar, o cepillos de dientes. “No somos realmente conscientes de las toneladas de residuos que ello supone y los cientos de años que por ejemplo tarda en descomponerse un cepillo de dientes de plástico. Cuando consultas los datos entiendes porqué cambiar hacia hábitos más sostenibles es un paso necesario para cuidar de nuestra salud, y de la del planeta”, destaca.

Recomienda en este sentido el empleo de los formatos sólidos (jabón, champú, acondicionador, jabón afeitar...) y así se evitan envases, además de fijarnos en la composición de los productos de higiene personal y cosméticos, apostando por los más naturales.

En última instancia, considera que en el dormitorio, para disfrutar de un descanso reparador todas las noches es el ambiente el que juega un papel relevante: “La iluminación, la temperatura, el ruido, también el silencio digital, influyen en que el cerebro se pueda poner en modo dormir y poner en marcha los procesos de regeneración. En las pautas de higiene del sueño, no nos podemos olvidar del ambiente”.

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