27 junio 2022
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Seis curiosidades de la Plaza Mayor que no conocías

Sus más de dos siglos y medio de historia albergan algunos de los hitos más interesantes de Salamanca

21 mar 2022 / 18:42 H.
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La Plaza Mayor de Salamanca es uno de los puntos más importantes de la ciudad. Ya no solo por ser centro neurálgico de la ciudad dada su ubicación en esta misma, sino por el impacto que tiene a nivel turístico. Construida entre 1729 y 1755 con piedra de Villamayor, fue un proyecto de los arquitectos Alberto de Churriguera y Andrés García de Quiñones. Desde el primer momento, los salmantinos se adaptaron a la Plaza y ha sido durante más de dos siglos y medio testigo de algunos de los acontecimientos políticos, culturales e históricos más importantes de la ciudad.

Es el momento de conocer algunas curiosidades de uno de los espacios más emblemáticos de Salamanca que, aunque muchos pasan por allí cada día, quizá resulten desconocidos.

1. Sus dimensiones

“Es un cuadrilátero. Irregular, pero asombrosamente armónico”. Estas fueron las palabras de Miguel de Unamuno en una de sus tertulias diarias en el Café Novelty cuando le preguntaron sobre si la Plaza era un cuadrado perfecto. Y es cierto, no es un cuadrado, sus dimensiones son las siguientes: 82,60 metros de fachada norte, la del Ayuntamiento; 80,60m mide su fachada oriental; 81,60 la occidental; y 75,69 la fachada sur.

2. Sede de festejos taurinos

La Plaza Mayor fue desde sus inicios (incluso sin haber concluido su construcción) lugar donde celebrar las corridas de toros. En 1840, y con motivo de la construcción de la Plaza del Campo San Francisco, la idea de una Plaza Mayor taurina se terminó. Aun así, se llevaron a cabo algunas celebraciones de esta índole de forma excepcional como la de octubre de 1846, con motivo de la boda de Isabel II o en el San Mateo de 1863, cuando se llevó a cabo la celebración de las ferias. Los últimos festejos datan de fechas mucho más recientes: el 15 de julio de 1972, con una corrida nocturna televisada por ‘Mundovisión’, y la última de ellas el 13 de junio de 1992, también nocturna, durante la Feria Universal Ganadera.

3. Su aspecto con el paso del tiempo

A pesar de que durante el siglo XIX la plaza sirvió a sus habitantes como mercado, lugar donde celebrar espectáculos e incluso como plaza de toros como se acaba de detallar, lo cierto es que la Plaza se encontraba en una situación de abandono total. No fue hasta 1870 cuando comenzó un proceso de remodelación absoluto con la plantación de decenas de acacias y la instalación de urinarios que no se explicaban por una necesidad real, sino como símbolo del progreso urbano. En 1872, se colocaron bancos laterales y en diciembre de 1875 se instaló la primera fuente de agua. En la década de los 80, estas novedades se irían perfeccionando como, por ejemplo, la creación de un jardín con diferentes especies de árboles. Entre 1893 y 1930, un templete octogonal presidía la plaza en mitad de los jardines.

En el año 1889 se completó la instalación eléctrica en la Plaza. Para el evento que supuso la visita del rey Alfonso XIII en 1904, se colocaron bombillas eléctricas. El nuevo siglo trajo consigo la construcción del mítico Café Novelty y del Mercado Central de Abastos en la plaza vecina en 1909. Será décadas después, en la primavera de 1954, cuando se acabrá con las zonas ajardinadas de la Plaza Mayor de forma abrupta. Es entonces cuando se pavimenta la Plaza con losas de granito, tal y como la conocemos actualmente, y se mejora el alumbrado de la parte central, añadiendo también farolas en los soportales que después han servido como decoración del espacio.

4. Visitas de personajes ilustres

El 29 de septiembre de 1904, siguiendo su primer recorrido por España tras su coronación, Alfonso XIII llegó a Salamanca. Se preparó a la Plaza para la visita del monarca y todos los esfuerzos merecieron la pena, ya que dio como resultado uno de los espectáculos más vistosos de la época. No solo la Plaza Mayor se “vistió de gala”, sino que toda la ciudad fue engalanada para la ocasión.

Durante los primeros años de la década de los 20, se llevaron a cabo aquí las ceremonias de La Victoria, el batallón que luchó en la guerra de Marruecos y que vivió en la Plaza las diferentes despedidas y bienvenidas según avanzaba el conflicto.

En la primavera de 1928, se llevó a cabo el festejo por el IV Centenario del nacimiento de Fray Luis de León, al que acudió Alfonso XIII, la Infanta Beatriz y el general Primo de Rivera. Esta visita animó a la instalación de una nueva y peculiar iluminación que se mantendría durante la II República y la Guerra Civil.

5. La Plaza durante el franquismo

Las primeras exaltaciones de la España “nacional” se dieron en la Plaza Mayor de Salamanca. Fue aquí donde Franco recibió sus primeros baños de masas con espectaculares manifestaciones de su gobierno. En ella se hispanizaron los esquemas propagandísticos desarrollados por Hitler y Mussolini, y también se perfeccionaron los desfiles de la Guardia Mora.

Los años 40 se caracterizaron por una postguerra autárquica impregnada de simbología religiosa, y no fue hasta una década después cuando, debido a la política aperturista del régimen, se comenzaron a implementar cuestiones del capitalismo norteamericano y europeo. La supresión de jardines y el pavimentado en 1954 provocó un caos automovilístico y no sería hasta 1972 cuando la Plaza se reservó a uso exclusivamente peatonal. Además, desde la década de los 60, la masiva afluencia de turistas puso de manifiesto el afán de los salmantinos por adaptarse al mundo contemporáneo.

6. Actualidad y lo que no llegó a materializarse

A pesar de la ampliación de la ciudad durante el siglo XX, la Plaza Mayor de Salamanca continúa siendo, turística y urbanísticamente, el espacio central de la capital charra. Y es que, desde que en diciembre de 1988 la Unesco declarara a Salamanca “ciudad Patrimonio de la Humanidad”, la llegada de visitantes ha seguido aumentando.

Como curiosidad y a modo de cierre, cabe destacar que las Casas Consistoriales de la construcción nunca se terminaron: faltan dos torres sobre las alas laterales que el arquitecto García de Quiñones nunca se atrevió a construir por considerar que el apoyo no resistiría el peso. Sin embargo, el proyecto de las torres se acabó utilizando para terminar las torres de La Clerecía.

Lo que queda claro es que la Plaza Mayor forma parte de la historia de los tres últimos siglos de la ciudad y cuyos muros han visto hechos fundamentales para el desarrollo de la historia de Salamanca en particular y del país en general.

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