05 octubre 2022
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Salamanca tendrá su propio laberinto vegetal a orillas del Tormes

En el parque también se instalará un sistema de fototrampeo para estudiar la fauna, nuevos estanques, otro acceso, un jardín zen y un invernadero

20 ago 2022 / 12:39 H.

No será tan grande como el de Villapresente, en Santillana del Mar, ni atesorará tanta historia como el del Capricho, en Madrid, pero Salamanca tendrá su propio laberinto vegetal.

Basándose en los dédalos de los que disfrutaba la aristocracia del siglo XVIII y dentro de la reforma del parque botánico de Huerta Otea que acaba de emprender, el Ayuntamiento creará con vallas y plantas de ligustro un circuito de 1.300 metros cuadrados “donde los usuarios puedan perderse y sentir la emoción de no encontrar la desembocadura”, un nuevo atractivo para reimpulsar esta amplia zona verde situada junto al puente de la Universidad y construida por el entonces Ministerio de Medio Ambiente en 2004.

Con un presupuesto que supera el millón de euros y dentro de la estrategia de desarrollo urbano Tormes+ cofinanciada con fondos europeos, la Concejalía de Medio Ambiente acaba de emprender las obras de renovación del botánico que durará medio año. Además de convertir el actual aula ambiental en un centro de referencia de las energías renovables y rediseñar esta gran zona verde, la intervención incluye otras originales iniciativas para incrementar su atractivo.

Así, se instalará un sistema de fototrampeo que permitirá registrar la actividad de la fauna existente en el parque para su divulgación a los visitantes. Por ello, se adquirirán e instalarán varias cámaras, algunas para captar imágenes nocturnas y con sistemas de detección, que permitan hacer un seguimiento de la actividad de aves y otros animales.

Una de las asignaturas pendientes de este gran parque a orillas del Tormes son sus estanques. Las charcas artificiales que se idearon como “piscinas” de nenúfares y otras plantas acuáticas no han acabado de cuajar en ninguna de las intervenciones realizadas hasta ahora. En los próximos meses, se sanearán, ampliarán y acondicionarán como humedales. Al más alejado del aula ambiental se le dotará de gravas, sustrato, rocas y plantas acuáticas (espadañas y juncos) con el objetivo de convertirlo en hogar de ranas, sapos, salamandras e insectos acuáticos, mientras que en el otro estanque el agua no estará en circulación para favorecer la biodiversidad.

En la misma línea y como en otros puntos de la ciudad, se instalarán hoteles de insectos, cajas nido, refugios para murciélagos, taludes arenosos para zapadores y pérgolas y vallados de gaviones, así como florales. Todo ello, se complementará con la instalación de un sistema que permita aprovechar el agua del río para el riego del parque.

A la actual entrada al parque, se sumará otro acceso peatonal por la calle José Lamano Beneite, junto a la confluencia con Enrique de Sena, que conectará con una nueva senda peatonal. Se mejorará también el acceso por las escaleras que conectan con el puente de la Universidad. Y los muros del nuevo vial del Hospital, el paseo de la Transición, se cubrirán con plantas trepadoras.

Por otra parte, el centro ambiental sufrirá una importante transformación. Además de los espacios destinados a las energías renovables, contará con un jardín zen y un invernadero acristalado para realizar cultivos y experimentaciones. “Servirá de guardería invernal o jardín de invierno para el arbolado ornamental de cítrico y plantas exóticas” que no sobrevivirán con las condiciones climatológicas de Salamanca, según el proyecto.

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