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El alcalde, Carlos García Carbayo, junto al arquitecto Valentín Berriochoa, en el atrio de la Catedral. ALMEIDA
El nuevo espacio desconocido que la Catedral mostrará a los visitantes

El nuevo espacio desconocido que la Catedral mostrará a los visitantes

Tras la reforma del atrio, el Cabildo planea abrir al turismo una estancia subterránea que ayudará a entender su proceso constructivo

Miércoles, 28 de febrero 2024, 06:15

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En dos décadas, la Catedral ha ido desvelando muchos secretos, pero aún guarda misterios, incluso para quienes mejor conocen sus recovecos. Bajo ella, existen estancias tapiadas desde hace siglos de las que hay constancia documental pero a las que nadie ha vuelto a tener acceso. Tras concluir la rehabilitación del atrio de la basílica, que amenazaba con venirse abajo, el Cabildo quiere avanzar en el plan director de la seo, en el que, después de dos décadas de intervenciones, la asignatura pendiente es la recuperación de los espacios subterráneos. La obra en la lonja norte no solo ha permitido habilitar bajo ella nuevos aseos públicos, sino también otra estancia de 199 metros cuadrados. «Es un almacén para que la Catedral pueda depositar los elementos patrimoniales que principalmente están hoy en el sótano de la sacristía, con lo que, al vaciarse, este entrará en el proceso de visita», anunciaba ayer el arquitecto del plan director de la basílica, Valentín Berriochoa. «Es un espacio maravilloso, que bien vale la pena que hagamos un esfuerzo para que se incorpore a las visitas», añadió. «Ahora no es visitable, porque está todo amalgamado allí, pero cuando pongamos orden...», añadía el deán, Antonio Matilla.

«Es un espacio mágico, con unas bóvedas baídas hermosísimas y que permite entender el proceso constructivo de la Catedral. Es una cimentación visitable con unas dimensiones absolutamente magníficas para ser espacio de visita y para contener elementos con gran seguridad», remarcó Berriochoa respecto a esta estancia que actualmente se encuentra cerrada al público. Si bien no hay aún calendario para intervenir en este espacio, el objetivo es convertirlo en una «sala del tesoro», una «caja fuerte» en la que se expongan las custodias, crucifijos y otros elementos litúrgicos y de orfebrería que se encuentran actualmente en la sacristía, que durante la restauración que se realizó en 2008 acabó llena de vitrinas con algunas de esas piezas. La intención es mostrarlas en la sala que se encuentra justo debajo y que tiene salida directa a la calle.

Hace más de una década se estimaba en casi 400.000 euros el presupuesto necesario para recuperar este sótano, hoy esa cuantía ha quedado desfasada. Pero es una de las pocas intervenciones que aún quedan pendientes después de haberse abierto al público la Torre de las Campanas, la sacristía, las Salas Capitulares, la capilla de Santa Catalina y la Casa de las Cabezas, así como mejorado el alumbrado interior de la seo. En 2008 el Cabildo se planteaba rehabilitar y abrir todos estos espacios en un plazo de cinco años, que se está alargando mucho más.

AMPLIACIÓN DE IERONIMUS EN 2025

Pero antes de adecentar las estancias subterráneas, la Catedral tiene pendiente una intervención en la parte más alta de la nave central que permitirá ampliar el recorrido por las entrañas del templo. Aunque se anunció en 2022 por el veinte aniversario de Ieronimus, aún no se han iniciado las obras para acondicionar la bajocubierta y permitir a los visitantes caminar por encima de las bóvedas de crucería. Después de que el pasado verano el proyecto obtuvo el visto bueno de la Comisión Territorial de Patrimonio, la Concejalía de Turismo, a cuyo frente está Ángel Fernández Silva, apunta que los trabajos comenzarán este año y Berriochoa confía en que en pocos meses puedan estar contratadas. El objetivo es que el próximo año pueda ampliarse ya la exposición con este espacio que se encuentra bajo el tejado de la basílica pero por encima de las bóvedas.

Cinco meses es el periodo de duración de las obras. Se centrarán en la limpieza, adecuación, mejora de la iluminación y equipamiento del espacio. La mayor complejidad está en el difícil acceso a la estancia. Dado que los materiales no se pueden subir por las estrechas escaleras de caracol que usan los visitantes de Ieronimus, será necesario instalar un andamio de más de 40 metros de altura frente a la portada del Nacimiento. Se elevará hasta más arriba de las vidrieras, a una altura similar a la del reloj de la Torre de las Campanas.

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