16 agosto 2022
  • Hola

Más probabilidad de sequías e incendios. Las previsiones del nuevo delegado de la Aemet en Castilla y León

Salmantino de adopción e hijo de meteorólogo, Manuel Mora lleva la afición en la sangre. Como delegado territorial avanza mejoras en radares y digitalización de la predicción

27 jun 2022 / 09:37 H.
Ver Comentarios

Nació en Madrid, pero se considera salmantino de adopción, ya que desde los 7 años vivió en la ciudad hasta que tuvo que abandonarla por motivos profesionales. Manuel Mora, el nuevo delegado de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en Castilla y León, estudió en el colegio Francisco de Vitoria y cursó el Bachillerato en el Instituto Fray Luis de León. Con 18 años ingresó por oposición en el cuerpo de Observadores de Meteorología del Estado, a la vez que comenzó los estudios de Ciencias Físicas en la UNED, accediendo por oposición a los cuerpos de diplomados en Meteorología del Estado y en el cuerpo Superior de Meteorológos del Estado. Una formación que ha completado con el doctorado en la Universidad de Salamanca, con un trabajo sobre la actividad tormentosa en Castilla y León. A lo largo de sus 37 años de trayectoria profesional, Mora ha ocupado muchos puestos relacionados con la observación y la predicción, fundamentalmente, y ha realizado una intensa labor docente e investigadora.

–¿De dónde le viene la afición a la meteorología?

–Mi padre fue catedrático de Matemáticas en el instituto Fray Luis de León y meteorólogo en la Escuela Nacional de Aeronáutica (Matacán), así que la afición a la meteorología la llevo en la sangre. Desde muy pequeño me fascinaban las tormentas y mi padre me enseñó a identificar las nubes. Trabajar en lo que te gusta es una gran satisfacción, me siento privilegiado, y la predicción meteorológica es apasionante, supone un gran reto elaborar una predicción, aunque los modelos numéricos son una gran ayuda, los meteorólogos seguimos aportando valor añadido con nuestra experiencia y conocimientos.

–¿Qué es lo más destacado de su trayectoria profesional?

–Mi primer destino fue en la base aérea de Matacán, y luego en el observatorio de Santander. Como diplomado estuve destinado como predictor y jefe en la oficina meteorológica del aeropuerto de Madrid, predictor en el Centro Nacional de Predicción de Defensa, Grupos de Predicción y Vigilancia de Madrid y Castilla-La Mancha y de Castilla y León. Además, como meteorólogo del Estado trabajé en el centro de Formación Meteorológica, Grupo de Predicción de Castilla y León y Centro Nacional de Predicción. Entre 2012 y 2017 fui delegado territorial en el Principado de Asturias, cesando a petición propia por motivos de conciliación familiar. Desde entonces, destinado en Valladolid, realizaba tareas de coordinación y dirección de proyectos, hasta que en marzo fui nombrado delegado de Castilla y León.

“Instalaremos un radar de última generación en el suroeste de la Región y estamos evaluando emplazamientos en Salamanca y Zamora”

–¿Cuáles son sus prioridades o retos en esta nueva etapa al frente de la Aemet en Castilla y León?

–Debemos dar mayor visibilidad a Aemet entre los castellanos y leoneses y colaborar con otras administraciones públicas para que los ciudadanos se beneficien de los productos que elaboramos y del servicio que prestamos.

–¿Qué hace falta mejorar? ¿Es suficiente la red de observatorios y colaboradores?

–En Castilla y León disponemos de 6 observatorios y 4 oficinas meteorológicas en aeropuertos atendidos por personal de Aemet, 111 estaciones automáticas y 245 estaciones manuales, atendidas en su mayoría por colaboradores meteorológicos. En una región tan extensa como la nuestra esta cifra sin duda sería mejorable. Lo que más me preocupa es la reducción de estaciones manuales, algo que es entendible, ya que esta labor altruista realizada por nuestros colaboradores en los pueblos, obteniendo datos todos los días del año de forma ininterrumpida durante décadas, es realmente exigente y agotadora. Gracias a ellos tenemos series de datos que se iniciaron a principios o mediados del siglo XX, fundamentales para entender el actual cambio climático. Esperemos que esta cifra no siga reduciéndose y por el contrario podamos contar con más colaboradores a corto plazo.

–¿Cuáles son las próximas actuaciones en Castilla y León?

–Dentro del plan de modernización de la red de radares, se va a actualizar el radar de Autilla del Pino (Palencia) e instalar un radar de última generación en el suroeste de la Región (actualmente se están evaluando diferentes emplazamientos en las provincias de Salamanca y Zamora), mejorando la cobertura radar y la vigilancia de fenómenos meteorológicos adversos en la Comunidad. También se va a emprender la modernización de la red de estaciones automáticas y las infraestructuras de apoyo a la navegación aérea en los aeropuertos de la región. Todas estas actuaciones están enmarcadas dentro del Plan de Transformación Digital de Aemet, que contempla la digitalización de la predicción y la implantación de nuevos servicios inteligentes.

“Me preocupa la reducción de estaciones manuales de colaboradores voluntarios en los pueblos. Es una labor exigente y agotadora”

–¿Por qué son tan importantes las nuevas tecnologías?

–Con las nuevas tecnologías podremos dar un mejor servicio, no solo para asegurar la protección de vidas y bienes frente a fenómenos meteorológicos adversos, sino también contribuyendo de forma más eficaz a los servicios climáticos, fundamentales en la actual coyuntura de cambio climático.

–¿El cambio climático es una realidad?

–Ya es una realidad observable en el incremento sostenido de temperaturas en los últimos decenios, aunque en precipitaciones no hay una tendencia tan clara. Las proyecciones futuras de los modelos climáticos apuntan a un incremento de temperaturas en la región mediterránea, especialmente en verano, y con mayor incertidumbre, a una disminución de las precipitaciones, también en verano.

–¿Cuáles son las consecuencias de ese cambio de escenario?

–Es probable, aunque con cierta incertidumbre, una mayor frecuencia e intensidad de periodos de sequía y de incendios en nuestra región. Por otro lado se prevé una mayor frecuencia y duración de episodios cálidos y una menor frecuencia de episodios fríos, aunque éstos pueden ser extremos, como ocurrió en 2021 con Filomena. Igualmente es probable una mayor frecuencia de episodios de lluvia extrema y por tanto un mayor riesgo de inundaciones. Todos estos cambios afectarán a la biodiversidad y a los usos del suelo, con impacto en el sector agrario.

Recupera variable LOGO:
https://www.lagacetadesalamanca.es/base-portlet/webrsrc/ctxvar/d02eb2dc-2fcb-4c80-a2f6-a5cfab1e30e3.svg

https://www.lagacetadesalamanca.es/base-portlet/webrsrc/ctxvar/a835bb89-65e8-449c-9619-d30e7c8e74ec.png