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Carlos Sobera.
Las escapadas a Salamanca de Carlos Sobera

Las escapadas a Salamanca de Carlos Sobera

El intérprete protagoniza en el Liceo los días 7 y 8 la comedia “Asesinos todos”

Lunes, 6 de septiembre 2021, 14:06

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Carlos Sobera llega al Teatro Liceo de Salamanca con “Asesinos todos” con cuatro funciones los días 7 y 8 de septiembre, una comedia para alegrar las Ferias y Fiestas. Le acompañan sobre el escenario Neus Asensi, Elisa Matilla y Ángel Pardo.

– “Asesinos todos” es una propuesta para divertirse.

–Es una comedia ideal para pasarlo bien, un divertimento absoluto en clave de thriller y una función estupenda para pasarlo muy bien, reírse y abstraerse de todo.

–Va a hacer cuatro funciones en dos días.

–¡Qué barbaridad, sí! Voy a morir en Salamanca, pero es un buen lugar para morir. Salamanca me chifla y de vez en cuando me escapo dos o tres días: hago mis compras, recorro mis restaurantes y paseo las calles viendo sus edificios históricos.

–¿La obra nos puede recordar algo a “Extraños en un tren”?

–Una de las protagonistas propone hacer como en “Extraños en un tren” y llegar a un acuerdo para cargarse a una persona que molesta. “Asesinos todos” es la historia de dos matrimonios que de repente ven que su modo de vida, su statu quo, está en peligro, y deciden hacer lo necesario para que esto no ocurra matando a la persona que les estorba. Y a partir de ahí la comedia se dispara y se mantiene todo el rato la interrogante de si lo harán o no lo harán y de si lo hacen, como lo harán. Es muy divertida, hilarante y sorprendente también: la solución final se la esperan pocos espectadores.

–¿No será el asesino?

–No puedo desvelarlo.... Pero a veces, el que parece el más inocente es el peor de todos.

–Su personaje, Pepe, es un gris funcionario de Hacienda que se opone al crimen.

–Parece pusilánime, legalista, apocado... pero ya se sabe: del agua mansa líbreme Dios, que de la brava ya me libraré yo. Hasta el último segundo de “Asesinos todos” no las tenemos todos con nosotros.

–¿Alguna costumbre antes de salir a escena?

–Suelo entrar con el pie derecho, aunque seguro que alguna vez he entrado con el izquierdo y me ha salido mejor.

–Es productor de “Asesinos todos”, estrenada en pandemia.

–Llevo 25 años produciendo teatro y cine. Disfruto poniendo en pie una obra. Si te gusta esta profesión es muy satisfactorio. También te quita el sueño porque tienes mucha gente a tu cargo. El teatro, además de cultura y entretenimiento, es una fuente de ingresos importante del PIB y sustenta a muchas familias. Hemos estrenado en 2021 porque si esperamos una seguidad del 100% no haríamos nada, algo que no es bueno ni para el teatro ni para nosotros ni para el país.

–Le gusta más interpretar comedia que drama.

–El teatro lo disfruto mucho por el contacto con el público. Eso siempre es especial. Y la comedia es un género en el que enseguida coges el pulso del espectador. Desde el escenario sabes si funciona o no funciona: el público responde con risas o con carcajadas (o no responde), lo que te da la medida exacta de lo que estás haciendo.

–¿El teatro da sentido a la vida de Carlos Sobera?

–A mi vida le dan sentido muchas cosas y el teatro es una de ellas. Porque la recompensa es tan inmediata, sincera y honesta, que todo tiene un sentido pleno.

–De niño ya quería ser actor.

–Todos queremos ser algo de niños y yo quería ser actor. Con siete años veía a John Wayne y le imitaba. Le sigo imitando y ahora ando igual que John Wayne.

–Estudió Derecho en la Universidad de Deusto y fue profesor de Derecho de la Publicidad en la Universidad del País Vasco.

–La verdad es que nunca tuve vocación de abogado y nunca quise ejercer. La docencia tenía mucho más que ver con mi vocación de comunicar. Y fue un primer paso antes de dedicarme de forma profesional a la televisión.

–Como profesor ganaba poco más de 200.000 pesetas al mes en 1997. Cuadruplicó el sueldo al fichar por “Al salir de clase”.

–Pero “Al salir de clase” era un trabajo que podía durar dos meses. Y trabajar como profesor puede ser para toda la vida. El cambio no estaba exento de riesgos. Aunque cuando uno tiene pasión por algo, debe ir hasta el final y hasta las últimas consecuencias.

–En la universidad tenía 300 alumnos. Debía ser tremendo.

–Como tener 300 millones de espectadores en hora punta. Más o menos sería el mismo efecto. Solo que los alumnos están en vivo y en directo y no siempre les tienes a favor. Normalmente el profesor es el enemigo a batir y un alumno va con ganas de aprender unas veces, pero otras va con ganas de retar. Hubo tardes gloriosas de duelo alumno-profesor y de maravilloso recuerdo para toda la vida.

–¿Pasó alguna estrechez cuando se estaba abriendo camino en Madrid?

–No, porque llegué con trabajo y tenía mis ahorros. Fue relativamente cómodo sobrevivir. Y luego tuve la gran fortuna de ir empalmando un trabajo con otro.

–Es uno de los rostros televisivos que hace “todo”.

–Y Jorge Javier Vázquez, también... En Mediaset somos varios los profesionales que hacemos varios formatos, como Risto Mejide y Joaquín Prat. Yo lo agradezco mucho porque me permite abarcar formatos muy diversos, mostrar facetas distintas como profesional, experimentar, no estar nunca en mi zona de confort, aprender cada día, crecer y divertirme “con mayúsculas”.

–Se le ve cómodo como maestro de ceremonias de “First dates”.

–Lo que más me gusta de hacer tele es tener contacto directo con la gente normal de la calle. Se cumplía haciendo concursos. Y con “First dates”, donde viene mucha gente con la intención de mostrar lo mejor de sí mismos. Y, aunque lleves muchos en la tele, tienen la capacidad de sorprenderte.

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