13 noviembre 2019
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La historia de los dos salmantinos que participaron en la primera vuelta al mundo

Roque Pelea y Francisco de Carvajal embarcaron en 1519 en las naos San Antonio y Victoria | No aparecen en la lista de fallecidos y quizás regresaron desde el Estrecho de Magallanes

04 ago 2019 / 18:10 H.

Roque Pelea y Francisco de Carvajal fueron los dos tripulantes nacidos en Salamanca que el 10 de agosto de 1519 participaron en la expedición conocida como ‘la Armada de la Especiería’, capitaneada por Hernando de Magallanes, y de la que este año se cumple el quinto centenario de su partida desde Sevilla.

Cinco embarcaciones, bautizadas como Santiago, San Antonio, Trinidad, Concepción y Victoria, se hicieron a la mar con unos 245 tripulantes con el objetivo de abrir una ruta por el oeste hasta las islas de las especias, las Molucas, en la actual Indonesia, donde radicaba uno de los comercios más lucrativos del momento. Solo una de ellas, la nao Victoria, culminó el 8 de septiembre de 1522 el propósito, dando la primera vuelta al mundo.

Roque Pelea, hijo de Roque Pelea y Blanca Hernández, se embarcó en la nao San Antonio, capitaneada por Juan de Cartagena, mientras que Francisco de Carvajal, hijo de Antón de Carvajal y Antonia Vázquez, lo hizo en la nao Victoria dirigida por Luis de Mendoza. Ambos desempeñaban el puesto de criados de los capitanes de sus respectivos barcos, quienes pertenecían a la nobleza, y donde iban llevaban a sus asistentes. Los dos salmantinos “se ocupaban de atenderlos en todo lo que fuera necesario y se les encargara. Además, era normal que un criado también ejerciera como ‘sobresaliente’ u hombre de armas en caso necesario” comenta el experto Tomás Mazón, autor de la web rutaelcano.com.

Los dos salmantinos eran criados de los capitanes de los barcos en los que viajaban

Por su trabajo, Pelea y Carvajal tenían estipulado un sueldo de ochocientos maravedíes por mes, y antes de embarcar recibieron por adelantado el sueldo de cuatro meses. Para reclutar a la tripulación de los cinco barcos que partieron desde Sevilla incluso llegaron a realizarse bandos en diferentes ciudades, y para animar a la ciudadanía se ofrecían varios meses de sueldo por adelantado. En el caso de los salmantinos, explica Mazón, “es evidente que ya ejercían como criados de sus señores antes de embarcar y estos, al ser designados, llevaron consigo a sus hombres de confianza para que ejercieran como sus asistentes”.

No se sabe a ciencia cierta el destino que deparó a Pelea y Carvajal, ya que no aparecen en las listas de fallecidos, en las que se apuntaba rigurosamente la fecha y motivo de la baja de cada tripulante, ni se encuentran entre los 18 hombres que culminaron la primera vuelta al mundo.

“A diferencia de lo que ocurre con la inmensa mayoría de la dotación, no hay otros registros en que sean mencionados, lo cual es indicativo de que lo más probable fuera que regresaran con antelación a Sevilla a bordo de la nao San Antonio, cuya tripulación tomó la vuelta a España desde el Estrecho de Magallanes, y no hay más que un listado parcial de los que regresaron en ella”, comenta Mazón, y añade que “a esas alturas de la expedición, Luis de Mendoza había muerto durante el motín del Puerto de San Julián, mientras que Juan de Cartagena, que también había sido uno de los cabecillas del levantamiento contra Magallanes, fue desterrado allí mismo sin medios de subsistencia”.

Histórica expedición

Los tripulantes que participaron en esta histórica expedición vivieron toda suerte de vicisitudes. Magallanes, el impulsor del proyecto, no llegó a ver el final de la empresa, murió unos meses antes sorprendido por un grupo de indígenas filipinos.

Le sustituyeron como capitanes Gonzalo Gómez de Espinosa y Juan Sebastián Elcano, quién junto a tan solo 17 de hombres regresó a Sevilla en la nao Victoria, la única superviviente de la expedición, en septiembre de 1522, con el objetivo conseguido.

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