12 noviembre 2019
  • Hola

La donación de Amancio Ortega a Salamanca se cierra con un acelerador para radioterapia

El otro irradiador lineal está adjudicado y pendiente de instalarse en el búnker del nuevo Hospital cuando se recepcione la obra

25 may 2019 / 12:51 H.

El Hospital de Salamanca está pendiente de recibir el último dispositivo tecnológico costeado gracias a la donación de Amancio Ortega: un acelerador lineal que ya está en proceso de contratación.

Será el broche a una donación cercana a los siete millones de euros y que convirtió a Salamanca en la gran beneficiada de la aportación hecha a Castilla y León: 18,2 millones de euros para toda la Comunidad.

Según confirman fuentes hospitalarias, “la donación de la Fundación Amancio Ortega consistía, para el Complejo Asistencial Universitario de Salamanca en tres mamógrafos de última generación, dos aceleradores lineales; además de accesorios de la radioterapia intraoperatoria de mama, cirugía, un control respiratorio de espirometría y una actualización de equipamiento de software avanzado de planificación de tratamiento para el servicio de Oncología Radioterápica”.

La dirección del Complejo confirma que todo ese equipamiento ya está en el Hospital “menos la renovación de los dos aceleradores lineales: uno de ellos está ya adjudicado, pendiente de instalación en los búnkeres del nuevo Hospital, proceso que comenzará una vez esté recepcionada la obra; y el otro está en proceso de contratación”. Cada uno de los tres mamógrafos está valorado en 280.500 euros.

La inversión más fuerte es la de los dos aceleradores lineales para los tratamientos de Radioterapia. Equipos que cuestan 2,6 millones de euros cada uno y que. La actualización del acelerador lineal ya existente se cifra en 240.000 euros para renovar el software y permite ganar en prestaciones y ampliar las posibilidades de lo que se venía haciendo.

Por último, un equipo de braquiterapia intraoperatoria que hace posible recibir un tratamiento en muy pocos días y centrando la irradiación solo en el tejido dañado. Una tecnología al alza y que cuesta 550.000 euros.