25 enero 2020
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La autovía más joven de Salamanca cumple 10 años

La A-50 tardó 12 años en completarse y permitir desplazarse de Santa Marta a Madrid con 47 kilómetros que discurren por Salamanca y una media de tráfico de más de 8 millones de coches al año

15 ene 2020 / 19:21 H.

Hace ya una década que los vecinos de Salamanca pusieron fin a años de reivindicaciones para lograr la construcción de una autovía que facilitara a los salmantinos el acceso a la capital a través de la provincia de Ávila. El 15 de julio de 2009 se abrió el último de los tramos —Villar de Gallimazo-Encinas de Abajo— tras inaugurarse el servicio en 1997 con la apertura de la variante de Santa Marta de Tormes de cinco kilómetros y medio de recorrido. A día de hoy y con datos disponibles hasta el año 2017, la autovía registra una media de tráfico de 22.923 vehículos al día, siendo el 2010 —el año siguiente a la apertura del nuevo servicio— el de mayor afluencia con 26.858 coches diarios registrados. Esto supone que en este tramo circulan al año cerca de 8 millones y medio de vehículos.

La que en su día recibió el nombre de Autovía de la Cultura —aunque dicha denominación no figura en los carteles— permite desplazarse desde el municipio santamartino hasta Madrid sin necesidad de circular por la N-501 gracias al enlace con la circunvalación de Ávila. Una alternativa que en la última década ha posibilitado a los usuarios de la autovía ganar en tiempo y seguridad, ya que la única carretera disponible hace diez años obligaba a los conductores a atravesar el término municipal de Santa Marta de Tormes y, una vez superado este primer obstáculo, eternizarse en la vía debido a los frecuentes colapsos derivados de lo concurrido de un trayecto demasiado frecuentado y la afluencia de vehículos pesados.

La autovía no ha estado exenta en estos años de polémica, en un primer momento por no ser atendidas las peticiones de los salmantinos que la reclamaban como la más necesaria de la provincia y después por las continuas demoras en la construcción de los 101 kilómetros de los que consta, retrasos que se evidenciaron desde el primer momento con 12 años de por medio entre la inauguración del primer y el segundo tramo. También fue motivo de queja la ausencia de gasolineras en los 101 kilómetros de recorrido aunque hoy por hoy la autovía que llega hasta el alfoz de la capital abulense cuenta con dos estaciones de servicio a la altura de Francos Viejo en Salamanca y en Muñogrande, Ávila. Más recientemente la posibilidad del inicio del cobro de “peaje simbólicos” en las autovías de la provincia volvió a poner a la A-50 —junto a otras muchas carreteras— en el punto de mira.

Más de 20 años después y con una inversión total en la provincia de Salamanca de 178 millones de euros —incluida la redacción del proyecto, las expropiaciones necesarias para materializar la vía, vigilancia y control de obras— los salmantinos ya disfrutan de la ansiada autovía de 46,5 kilómetros enmarcados en la provincia y construida en cuatro tramos —aunque el primero tiene parte en Ávila— Narros del Castillo-Peñaranda de Bracamonte, Peñaranda de Bracamonte-Villar de Gallimazo, Villar de Gallimazo-Encinas de Abajo y Encinas de Abajo-Santa Marta de Tormes.

Salamanca cuenta a día de hoy con tres autovías que conectan la provincia con el resto de la península. Con el fin de las obras de la A-50 en el año 2009 quedó asegurada la conexión con la capital y el 12 de mayo del 2015 arrancaba el servicio del último tramo de la A-66 o Autovía Ruta de la Plata —Benavente-Zamora— que comenzó a construirse a mediados de los años 80 y que cubre el recorrido entre Gijón y Sevilla. Hoy por hoy en Salamanca sólo queda pendiente de abril plenamente al tráfico el último tramo de la A-62, el que separa Fuentes de Oñoro de Portugal. Los 5 kilómetros de la parte española están terminados, pero solo hay 2 abiertos a los coches, ya que los otros tres están a la espera de que Portugal acabe su tramo.