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Corte de la película.
'Ferrari', con Adam Driver, trae de vuelta a Michael Mann

'Ferrari', con Adam Driver, trae de vuelta a Michael Mann

El director de 'Heat' firma un drama de carreras sobre el mítico fundador de la escudería italiana. Penélope Cruz encarna a su mujer

La Gaceta

Viernes, 9 de febrero 2024, 10:00

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Algunos de los clásicos imprescindibles de la década de los 90 llevan su firma: Heat, El último mohicano, El dilema. Después de siete años sin dirigir, el octogenario Michael Mann (Chicago, 1943) regresa con Ferrari, una mezcla de drama familiar y película de carreras de automóviles. Se basa en la figura del fundador de la histórica escudería italiana, Enzo Ferrari, a partir de la biografía publicada en 1991 por Brock Yates. Nos sitúa en un año decisivo, 1957. El empresario y ex piloto (aquí Adam Driver, conocido por la saga Star Wars o por Historia de un matrimonio) lidia a la vez con tres frentes: el duelo por la muerte de su hijo, la profunda crisis de su matrimonio (con Penélope Cruz) y la quiebra de su compañía. Será entonces cuando se lo juegue todo a una sola carta: la Mille Miglia, una competición que atraviesa todo el país. Ferrari se estrena este viernes en Van Dyck y Van Dyck Tormes.

Maestro del thriller nocturno y de los ambientes policiacos, Mann también es un enamorado de la Fórmula 1; de hecho, fue productor de la estupenda Le Mans 66, de 2019. Este proyecto lleva tres décadas rondando su cabeza: ya a principios de los años 90 le propuso a De Niro el papel que hoy interpreta Driver. Eso explica que el guión lo firme un autor fallecido en 2009: Troy Kennedy-Martin, escritor de clásicos como The Italian Job (1969) o Los violentos de Kelly (1970). La historia se divide en dos bloques: por un lado, los tormentos personales de Enzo Ferrari, el pesar que le acompaña debido no solo a la pérdida, sino también a su relación adúltera (con Shailene Woodley) y a su hijo no reconocido. Por otro lado, las carreras, sin duda el mayor atractivo del filme gracias a su ambientación, a las réplicas de coches clásicos y al impresionante diseño de sonido. El creador de Collateral (2004) o Corrupción en Miami (2009) rueda con pulso y nervio, aunque se aleja de la textura digital -de la que fue un pionero- y opta por un estilo más clásico. En el reparto sobresale Cruz, que se adueña de cada secuencia. Podría caer en el estereotipo exagerado de mamma italiana, pero hace creíble tanto la emoción como el registro cómico.

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