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Eva Nogales, durante la clase magistral celebrada en Salamanca. ALMEIDA
Eva Nogales, la española en las quinielas para el Nobel: «Salamanca atraerá a los mejores biofísicos del mundo en 2025»

Eva Nogales, la española en las quinielas para el Nobel: «Salamanca atraerá a los mejores biofísicos del mundo en 2025»

La experta mundial ha anunciado su colaboración para organizar unos cursos que cuenten con los expertos en los avances más punteros

Ángel Benito

Salamanca

Martes, 11 de junio 2024, 06:15

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Hablar de Eva Nogales es hacerlo de una de las grandes candidatas a recibir el Premio Nobel, por ser un referente a nivel mundial en el campo de la biología estructural. A principios de año recibió el Premio Shaw de Ciencias de la Vida, considerado como el Premio Nobel Oriental por revelar los entresijos atómicos del ser humano. Ayer participó en el Instituto de Biología Funcional y Genómica (IBFG, centro mixto de la Universidad de Salamanca y el CSIC) dentro del programa de seminarios externos con profesionales de prestigio 'Dionisio Martín Zanca'.

Sus avances en la Universidad de California, Berkeley, han contribuido a conocer el funcionamiento de las células ¿Qué avances suponen en tratamientos contra enfermedades de origen genético?

—Mi laboratorio se especializa en obtener información a nivel atómico de cómo funcionan los componentes celulares y cómo son atacados a través de fármacos para que dejen de actuar cuando su actividad es de alguna manera negativa para el organismo. Lo que hacemos es investigación muy básica para entender cómo funcionan esos componentes, pero con repercusiones muy importantes desde el punto de vista médico. Los fármacos funcionan uniéndose químicamente y cambiando la estructura de componentes celulares.

¿Qué ha supuesto estas aportaciones a la forma de hacer investigación?

—Nosotros hemos contribuido al conocimiento de sistemas que son esenciales para la vida de todos nuestros componentes celulares que tienen que ver: por un lado con los mecanismos con los cuales las células separan el material genético para que cuando se dividan cada una de las células tenga un complemento completo del genoma, y eso es importantísimo para la salud del organismo; y por otro lado también estudiamos con cómo se lee ese genoma. Es un libro de instrucciones para la célula. Hay zonas que se tienen que dejar sin leer si eres una célula de un determinado tipo, mientras que la otra zona del genoma tiene que leerse y utilizar una maquinaria que está especializada en encontrar donde empieza cada gen y ver cómo se lee. Ese es el tipo de estudios que hacemos a nivel de componentes moleculares y describiéndolos desde el punto de vista atómico viendo cada uno de los átomos de esas proteínas que hacen ese tipo de trabajo.

La obtención del Premio Shaw (considerado el Nobel Oriental) la situó en todas las quinielas para el Nobel ¿Supone más responsabilidad estar en el punto de mira?

—Yo siempre digo que los científicos no vivimos para que nos den el Nobel. Somos personas que sentimos curiosidad por entender la naturaleza y a mí lo que me lleva cada mañana a levantarme con ilusión es el trabajo que se está haciendo en mi laboratorio y la posibilidad de hacer preguntas a la naturaleza y un día encontrar las respuestas. Si esas respuestas se consideran por la comunidad científica que son de una relevancia suficiente para el futuro como para que se nos den premios como el Shaw, que ya lo puedo celebrar. Pero eso no es lo que importa. Que te den premios grandes lo que te da la oportunidad de tener visibilidad y yo tenga la oportunidad de hablar a jóvenes, niñas y mujeres y decirle que la vida científica es súper interesante. Si tienen curiosidad, quieren entender cómo funciona el mundo que nos rodea y entender cómo funciona nuestro organismo y quieren ser ellas las que contribuyan a ese descubrimiento el mundo de la ciencia es apasionante y cada día es diferente. No puedo pensar en ninguna otra profesión que sea más satisfactoria y muchos científicos decimos que es un privilegio y más que un trabajo.

Usted procede de una familia modesta alejada de los círculos académico que tuvieron que trabajar de adolescentes como pastor y bordadora ¿Qué le hizo decantarse por la carrera científica?

—Yo vengo de una familia muy modesta y trabajadora que valoraba el conocimiento. Mis padres nos apoyaron a mi hermano y a mí para que estudiásemos y aprendiésemos más y tuve muy buenos referentes en el instituto de profesoras de Ciencias muy buenos y recibir una educación publica excepcional y que me posicionó para tomar los siguientes pasos. Soy valiente, apasionada y he buscado las mejores oportunidades y he hecho lo mejor que he podido con ellas. Sobre todo, llevada por la curiosidad y el entusiasmo de contribuir mi granito de arena a los descubrimientos que hacen que cada vez sepamos más y entendamos mejor el mundo que nos rodea y tener una oportunidad de utilizarlo para el beneficio de la humanidad.

¿Hay alguna línea de colaboración presente o futura que se pueda plantear con la Universidad de Salamanca y el CSIC en centros como el Instituto de Biología Funcional y Genómica?

—El tipo de trabajo que yo hago y la técnica que utilizado se ha generalizado y se pueden estudiar prácticamente todos los sistemas biológicos que se nos ocurran. Yo siempre estoy a la búsqueda de colaboraciones que tengan que ver con sistemas interesantes donde esta información sea relevante. Es fundamental hacer las preguntas adecuadas y tener la metodología para poder responderlas de una manera que avance el campo. Por supuesto, tener este 'JAE Chairs' me va a dar la oportunidad de pasar mucho tiempo en España en el Centro Nacional de Biotecnología en Madrid. [Nogales obtuvo la cátedra de la primera edición creada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Fundación General CSIC con el objetivo de desarrollar un proyecto de investigación que genere impacto duradero en el sistema público español de ciencia, tecnología e innovación, actuando como un catalizador de ciencia emergente y disruptiva]. Tengo la idea de promocionar las interacciones con este Centro de Biotecnología, pero también conectándome con otras regiones. En el caso concreto de Salamanca, estamos en el proceso de organizar un curso internacional de biofísica en Salamanca que empezará en junio o julio del próximo año y que va a atraer a los mejores científicos del mundo en el campo de la biofísica que trabajan en temas punteros para dar clases magistrales y prácticas a estudiantes de España, pero también de Europa, Latinoamérica y Estados Unidos. Va a ser un foco que esperamos que atraiga a jóvenes con talento y les dé un impulso y una energía en estas técnicas punteras. Voy a estar en la 'Jae Chairs' cuatro años y con estos cursos además espero que mis contactos abran la posibilidad de hacer colaboraciones.

Las técnicas de edición genética CRISPR han abierto un horizonte nuevo en el tratamiento de enfermedades ¿Es optimista?

—Es un sistema que utiliza las bacterias para defenderse de los virus que les atacan que desarrolló mi compañera y amiga en Berkeley Jennifer Doudna. Una vez que descubrió como funcionaba el sistema, se le ocurrió como utilizarlo para la edición genética. Yo he colaborado puntualmente con Jennifer y el potencial es enorme. Tiene que ver con poder manipular de forma controlada el sistema genético de cualquier sistema biológico. Plantas con la ingeniería genética de crecer en sistemas de extrema temperatura o resistir a los patógenos, hasta curar enfermedades con origen genético. Se ha desarrollado un tratamiento para un determinado tipo de anemia causada por un problema genético y ya está en funcionamiento. Ahora mismo hay muchísimo trabajo. Yo estoy segura de que va a suponer un avance tremendo. Es un instrumento muy valioso y con muchísimo potencial. Soy muy optimista.

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