15 agosto 2020
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El durísimo confinamiento que aún sigue para 13 madres junto con sus 15 hijos en el mismo alojamiento de Salamanca

El centro materno-infantil Ave María, que se aisló por la COVID, acoge a mujeres vulnerables que en este tiempo han profundizado en sus problemas para afrontar un futuro que se complica por la crisis económica

07 jun 2020 / 09:59 H.

El confinamiento en el centro materno infantil "Ave María" se ha convertido en un ejercicio terapéutico para las 13 madres solteras sin recursos, de 20 a 34 años de edad, con 15 hijos en total a cargo, que en estos meses han profundizado sobre sus vivencias y problemáticas personales para afrontar con más fuerza si cabe una lucha que se les complica tras la crisis de la COVID: encontrar un empleo, ser independientes y salir adelante con sus hijos por sí solas.

Dos de las madres que ya tenían un empleo se han visto inmersas en un ERTE que ha paralizado su proceso y la salida del centro que ya estaba próxima. No obstante este tiempo de aislamiento total en la casa, sin entradas de voluntarios y suspensión de actividades externas, ha servido para ocupar las horas del día de estas madres con nuevas rutinas como los talleres de cocina y reciclaje de muebles, con los que han colaborado para la convivencia y la reparación de la casa.

Mientras unas madres continuaban sus estudios, otras participaban en talleres y otras ejercían de cuidadoras del resto de niños en la ludoteca matinal. En la tarde se afianzaba aún más el vínculo madre-hijo con los juegos en el jardín, mientras las noches, con los pequeños dormidos, servían para la reflexión. Madres de diferentes nacionalidades plantearon su necesidad de rezar. Por eso cada noche las oraciones cristianas y musulmanas se enlazaban con momentos para el análisis, para compartir y para asumir que necesitaban más fortaleza para hacer frente a un futuro más incierto por esta inesperada crisis.

Un futuro nublado para las madres y complicado también para este centro privado, creado por la Institución Secular Cruzada Evangélica, que da cobijo y apoyo a las mujeres y que sobrevive de conciertos limitados con instituciones y de subvenciones por proyectos que ahora se encuentran parados. Por suerte, la solidaridad de salmantinos anónimos y de algunas entidades que han adelantado donativos de la Navidad les ayuda a continuar. La casa está llena y la estancia de las madres se prevé que se alargue más de lo esperado. Por suerte, los casos urgentes detectados por los CEAS de Salamanca se están derivando a la Casa de los Sagrados Corazones en la capital en coordinación con el Ayuntamiento. También alguna madre que pasó por Ave María y que había conseguido rehacer su vida y sacar adelante a sus dos hijos, ha tenido que recurrir a los Sagrados Corazones para sobrevivir tras quedarse sin empleo.

Rosario Álvarez, directora del centro Ave María, reconoce que mantienen ese apoyo emocional imprescindible vía telefónica a todas esas madres que pasaron por el centro. Las voluntarias también han continuado con el contacto con las madres de la casa mediante mensajes y emotivos vídeos.

“Les parecía imposible no salir de la casa al principio del confinamiento pero al final todas lo han llevado muy bien. Las hemos tenido muy entretenidas desde que se levantan hasta que se acuestan”, relata Rosario Álvarez.

En esta fase 1, es importante seguir extremando las precauciones y la limpieza. Las madres han comenzado a salir, pero sólo a dar un paseo nocturno, hasta las 23 horas, por el entorno de la casa una vez se duermen los niños que quedan al cuidado de la “gran abuela” de todos que es Rosario.

En este tiempo, no han faltado los momentos divertidos con las sesiones de karaoke, mientras crecían los momentos para disfrutar de los niños. “Al estar más horas con sus hijos, se han dado más cuenta de lo que supone la maternidad”, explica la directora de la casa, que reconoce que este aislamiento también ha tenido su lado más “terapéutico”. “Estar más juntas nos ha servido para hacer más familia”, confiesa Rosario, que en este tiempo ha conocido más en profundidad las duras historias que hay detrás de estas madres solteras -algunas inmigrantes, a miles de kilómetros de sus países de origen, y otras con problemas familiares-, para comprenderlas mejor y poder luchar por un futuro esperanzador para ellas.

“Las chicas también han sido más conscientes de la realidad de la crisis sanitaria, al ver cómo la gente se acercaba a la casa a traer mascarillas, geles.... Estaban impresionadas con tanta solidaridad de la que a veces no son conscientes. Han visto cómo gente sencilla ayuda para que ellas salgan adelante. Se han dado cuenta de que ellas también pueden aportar a los demás”, agrega la directora.

El aislamiento y las desinfecciones del Ayuntamiento de Santa Marta y del Ejército también han contribuido a dejar fuera de la casa el temido coronavirus. Las madres han colaborado y han asumido su responsabilidad, desinfectando picaportes y estancias más frecuentemente. Todas las integrantes del centro han dado negativo tras las pruebas realizadas. A partir de ahora, los ingresos que se puedan dar, tendrán que ser con la prueba previa. Y las salidas de aquellas madres que vuelvan al trabajo, con extrema precaución.

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