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La cocinera salmantina Sara Cámara.
La salmantina que gana medallas en las Olimpiadas de la Cocina

La salmantina que gana medallas en las Olimpiadas de la Cocina

La ledesmina fue subcampeona en el Campeonato Nacional de Cocina y Repostería

Elena Martín

Salamanca

Viernes, 9 de febrero 2024, 06:30

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La alta cocina es sinónimo de equilibrio, riqueza y versatilidad. La cocinera salmantina Sara Cámara no cesa en su empeño de difundir la importancia que tiene este fenómeno para revivir a todos esos productos que parecen haber pasado de moda. Natural de la localidad de Ledesma, conoce a la perfección el ambiente que se respira entre fogones.

Su experiencia, de la que puede presumir por los reconocimientos -entre los que figura la plata que hace unos meses consiguió en el Campeonato Nacional de Cocina y Repostería- que ha conseguido hasta ahora y por la oportunidad que la vida le ha brindado de combinar pasión y profesión, avala las dotes con las que, hasta hace unos días, ha deleitado en las olimpiadas a las que ha asistido con la Selección Española de Cocina, celebradas en la ciudad alemana de Stuttgart y en las que ha conseguido alzarse con dos bronces.

¿Cómo calificaría la experiencia que acaba de vivir?

—Esta ha sido la primera vez que España ha participado en las olimpiadas gastronómicas. Han sido ocho meses de gran intensidad, pero volvería a ir sin pensármelo. No dudaría.

Hace unos meses, consiguió la plata en el Campeonato Nacional de Cocina y Repostería. ¿Esa experiencia le ha servido para afrontar con más galones las olimpiadas?

—Sí. Sin duda. De hecho, uno de mis compañeros fue el que se proclamó campeón en dicho campeonato. Mi paso por la Selección ha hecho que haya mejorado la manera en la que afronto los campeonatos, que, al final, no dejan de ser retos. Te vas conociendo, compartes tiempo y espacio con auténticos máquinas del mundo de la cocina...

¿Qué diría que ha sido lo más fácil? ¿Y lo más difícil?

—Yo diría que lo más difícil ha sido el enfrentarme al desconocimiento. Al final, muy poca gente sabe que existe una Selección Española de Cocina. También la incertidumbre y el estar lejos de mi familia. Lo más fácil ha sido que he podido estar rodeada de personas magníficas.

¿Cuáles fueron los primeros pasos dados en Stuttgart?

—Lo primero que hicimos fue alquilar una cocina para llevar a cabo los ensayos. Hemos pasado más tiempo entre fogones que en el hotel. Al hotel, únicamente íbamos para dormir y apenas descansábamos unas cuatro o cinco horas.

¿Cómo os habéis preparado para afrontar estas olimpiadas?

—La verdad es que llegamos muy justos. Ha sido difícil. Cada uno somos de una parte de España y unirnos en un punto medio era muy complicado. Al final, fijamos 'sede' en Almagro y allí empezamos nuestros entrenamientos. Entrenábamos en nuestros días libres y hasta en vacaciones.

¿Qué platos os han llevado a ganar los dos bronces que habéis conseguido?

—Nosotros hemos competido en dos pruebas. La primera consistía en preparar un aperitivo con dos tipos de mantequilla. Era de un tipo de cocina muy afrancesado. En la segunda prueba, tuvimos que hacer un menú para 110 personas.

¿Qué proyectos tienes a corto y a largo plazo? ¿Tienes algún sueño pendiente en el mundo de la cocina?

—A día de hoy, después de haber dado este paso, del que creo firmemente que ha sido un paso importante para que la gente nos vaya conociendo y sepa que estamos ahí y que, en nuestro país, se hacen cosas muy buenas, quiero seguir perteneciendo a la Selección Española de Cocina. A largo plazo, mi sueño es poder abrir un restaurante en el pueblo en el que nací, que es Ledesma.

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